Ayer fue un día tranquilo, las aguas habían vuelto a su cauce después de dos días de tormenta emocional.Cuando hace unos días Nur empezó a tener rabietas descontroladas sin razón aparente y llanto intenso a grito pelado, luchando con todo su cuerpo y todo su ser , Alex y yo asumimos que algo fuera de lo "normal" estaba ocurriendo.
Por un lado, Nur estuvo muy sensible durante los días previos al terremoto de Uzbekistan y a toda la negatividad emocional que mueven los terremotos, sensible a cualquier cosa que no saliera como ella quería o esperaba, sensible porque le está saliendo un diente y otros más están en camino...
Durante dos días no pasaba un rato sin llanto, rabieta y gritos retorciédose por el suelo... ha sido muy intenso, la verdad, pues llevábamos unos meses muy tranquilos, desde que nos cambiamos de casa.
Por otro lado tiene más babas de lo normal (por el diente) y jugar con un hielo la aliviaba bastante y estaba más tranquila.
La verdad es que yo alucinaba con la magnitud de las rabietas y los gritos, sobre todo de ver cómo se tiraba al suelo gritando de esa forma tan desconsolada... y como madre, en un principio no supe cómo reaccionar. No había leido nada, nadie me habia contado nada...
Así que recordé que Aletha J. Solter tiene un libro que se llama "Llantos y rabietas", y aunque no lo he leido, sentí que reaccionar con cercanía, apego y amor sería lo mejor pa
ra las dos.Así que decidí ponerme a su lado, lo más cerca posible (lo que ella me permitiera, pues no me hubiera dejado abrazarla), y permanecer a su lado con una actitud presente y amorosa, poniendo todo mi corazón y hablándole con palabras suaves y dulces. Aunque al principio parecía que a ella le daba igual, llegaba un momento al cabo de un rato en el que se callaba, y empezaba a relacionarse como siempre, señalando las cositas que le llamaban la atención, riéndose de cualquier cosa, mirándome con ternura y amor. Entonces supe claramente que esa había sido la actitud que Nur necesitaba. Pues cuando salió del túnel oscuro de emociones en el que se había metido, ella sabía que sus mamá había estado todo el tiempo ahí, respetando y acompañando este proceso tan nuevo y extraño.
Al día siguiente le escribí un e-mail a Mónica, la pediatra de Nur. Quería que me recomendara algún libro interesante sobre el tema de las rabietas y de cómo acompañar a nuestros hijos en estas situaciones, pues presiento (y seguro que no me equivoco) que habrá más capítulos de este tipo. Su contestación, como siempre, aportó más luz y claridad al asunto:
"[...]
Lo que me cuentas de las rabietas es normal, es una fuerte descarga de estrés y necesita acompañamiento y que "estéis" con lo que está aflorando en ella. El libro de Solter está muy bien, te ayuda a entender bastante el proceso, pero cuando ella habla del abrazo de contención, es importante saber que ese abrazo se da sólo cuando Nur esté preparada, durante muchas rabietas los niños no quieren ni que les toques y que estés a una distancia prudencial, por lo que hay que dejarles e iniciar el contacto cuando ellos no lo rechacen. Por último, decirte que cada diente es un duelo para Nur, porque deja de ser bebé un poquito más, y aunque está deseando crecer y ser mayor... con cada diente se mete más en el cuerpo, en la vida física, y eso al niño y a su ser le supone una pérdida del mundo celeste... se va alejando... y va entrando en su propio mundo astral de emociones caóticas y a veces densas que le desbordan y le confunden."Qué sutil, complejo y frágil es el mundo emocional del bebé... y qué sentimientos tan profundos y misteriosos nos provoca... Cuánta sabiduría encerrada, cuánto amor esperando...
Así que mi pequeña se va adentrando en el mundo de los "mayores" poco a poco, mientras que yo voy regresando cada día un poco más a mi infancia, a mi propio llanto y a mis noches oscuras... y mientras sigamos fusionadas aprenderemos y sentiremos la una de la otra nuestros días y nuestras noches... atravesando más "noches oscuras del alma", y regresando juntas del mundo de los sueños, más fuertes, más sabias y más unidas.





