
Celebramos con unos amigos la fiesta de las candelas (Imbolc, dedicada a la diosa gaélica Brigid), fiesta que tradicionalmente honra las semillas que empiezan a germinar bajo la tierra, bajo el sol que empieza a brillar cada vez más. Fue un fin de semana de sanación y reencuentros, de lágrimas de purificación y de compartir en un círculo precioso con personas maravillosas.

Como iba a haber más niños y hacía mucho frío, y se intuían tardes de chimenea, nos llevamos entretenimiento para Nur: su manta Pickler (para poder jugar en el suelo frío), una libreta para pintar, algunos de sus cuentos preferidos (incluídos mis preferidos de cuando era pequeña de Richard Scarry, heredados), un puzzle infantil, y una "cesta de los tesoros", esta vez, convertida en una maleta.
En ella puse una cajita que contiene unas piezas de madera para hacer un juego de construcción de madera en miniatura, un cepillo y gomas para el pelo de Hello Kitty, su orquilla preferida en forma de lazo, perdida últimamente, un reloj de plástico, la armónica, la nariz de payaso para hacer chistes, una libreta en miniatura, ceras de colores, una linterna y la libélula.