Al leer el libro "Por un nacimiento sin violencia", de Frederick Leboyer, me sentí profundamente conmovida, y al terminarlo me quedé rendida y emocionada ante tan sobrecojedora descripción de uno de los momentos que más van a marcar nuestras vidas... fue como un pequeño estado de shock. Y la verdad es que supe que había aprendido algo muy importante, y no he necesitado leer ningún libro más sobre el embarazo desde entonces. Ya queda muy poquito. Estoy en la semana 38... puede ser en cualquier momento... y no sé si esto es normal, pero me siento en calma y en paz... y al mismo tiempo unas ganas enormes de mirarle a los ojos, de esa primera mirada de reconocimiento... de darle la bienvenida y tocarle la manita... ¡qué poco queda ya mi amor...!



También es interesante y muy recomendable el dedicar un tiempo a sanar nuestros propios traumas prenatales (trauma: del griego, significa "herida"), si fuera posible hacerlo antes de quedarnos embarazadas mucho mejor, pues éstos traumas no resueltos, 
Hay muchas mujeres que tienen que llevar sus embarazos sin su pareja, o porque no la tienen o porque ésta no termina de encontrar su sitio en éste océano de emociones y de cambios que devienen con ésta experiencia; también todo mi profundo respeto y amor para las muchas mujeres valientes que deciden llevar adelante sus embarazos ellas solas, pues son mujeres fuertes a las que estoy segura que el universo apoya y mima en compensación al arrojo de ser ellas mismas y de convertirse en padres/madres a tiempo completo.




