domingo, 30 de enero de 2011

Bendición de la Madre

Cada día le canto a Nur La Bendición de la Madre; es mi manera de envolverla en la luz de Dios y de darle la protección de nuestros ancestros a la hora de ir a dormir. No tengo palabras... sólo el amor más grande que surge de la escucha...



Retoño mío esta es la bendición de tu madre
Nunca olvides a Dios ni un momento
Adorando por siempre al señor del Universo
Oh my child, this is your mothers blessing
May you never forget God even for a moment
Worshipping for ever the Lord of the Univers
Retoño mío esta es la bendicion de tu madre
Recordando a Dios todos los errores son purificados
Y todos nuestros ancestros son acogidos y salvados
Siempre canta el nombre de Dios Har Har
Dios está en tu interior, Dios es infinito
Que el verdadero gurú te sea amable
Que ames estar en compañía de santos
Que tu prenda de vestir sea la protección de Dios
Que tu sustento sea el canto de la alabanza de Dios
Bebe el néctar del nombre de Dios y vive una larga vida
Que la meditación en Dios te traiga dicha incesante
Que el amor sea tuyo propio y tus deseos se cumplan
Que la preocupación nunca te consuma
[...]
Retoño mío esta es la bendición de tu madre
Nunca olvides a Dios ni un momento
Recordando a Dios todos los errores son purificados
Y todos nuestros ancestros son acogidos y salvados
Siempre canta el nombre de Dios Har Har
Dios está en tu interior, Dios es infinito
Que el verdadero gurú te sea amable
Que ames estar en compañía de santos
Que tu prenda de vestir sea la protección de Dios
Que tu sustento sea el canto de la alabanza de Dios
Bebe el néctar del nombre de Dios y vive una larga vida
Que la meditación en Dios te traiga dicha incesante
Que el amor sea tuyo propio y tus deseos se cumplan
Que la preocupación nunca te consuma

miércoles, 12 de enero de 2011

Yo me hago pequeña, tú te haces grande...

Hace unos días que ha terminado el proceso provocado por la tristeza que le ocasionó a Nur el hacerse consciente de la separación (primera ronda), proceso que se completó con una borrachera en el día de Reyes (sí, una madre necesita una borrachera divertida y pizpireta alguna vez) y un tatoo con el nombre de mi hija (que significa Luz) en árabe (نور), grabado con tinta y para siempre en mi antebrazo.
...Y vinen más cambios, ¡cómo no!

Hace tres días decidí afrontar mi miedo a darle de comer a Nur con la cuchara y confiar en el proceso. Hasta ahora sólo le había dado de comer sólidos dejando que ella cogiera la comida con las manos, pero tenía la sensación de que no iba a ser suficiente en este caso. Varias amigas me habían dicho que no hay que preocuparse, que los bebés comen cuando tienen hambre, y dejan de hacerlo cuando ya están saciados. Que no hay que forzarles, que no hay que luchar (ésto último me convenció especialmente). También me vino muy bien la información que encontré sobre la alimentación en el libro de Aletha J. Solter "Mi bebé lo entiende todo". Los bebés se autorregulan, ellos saben lo que necesitan y cuánto necesitan, todavía están conectados a la sabiduría de su cuerpo, entonces, ¿por qué no iba a confiar en Nur?

Así que empecé haciendo una pasta un trozo de pera y un trozo de plátano con el tenedor, aceptando de antemano que si Nur no se lo acababa o lo rechazaba no pasaba nada, yo iba ser paciente. Y cuál fue mi sorpresa, la peque abrió su boca enorme y engullió como una zampona hasta la última cucharada (o la penúltima, eso es lo de menos). Y con cada cucharada, me miraba como diciendo: "¡Me gusta, mamá!"
Y así llevo tres días: cereales y verdura a mediodía, fruta cruda machacadita a media tarde. Y lo más increíble, es que la decisión de superar mis miedos (a que Nur rechazara la comida, a que yo no tuviera paciencia, a que nos aburriéramos las dos...) ha ido acompañada con un considerable aumento del apetito de Nur. Ahora nos pide biberones mucho más grandes, además del alimento sólido. Por cierto que a última hora me he dado cuenta de que ya tiene formaditas sus dos paletas de arriba, ahora es cuestión de días que empiecen a asomar unos dientecitos por ahí...
Mónica, la pediatra de Nur, nos dijo que cuando les salen los dientes a los bebés es cuando de verdad están preparados para comer sólido.

Una sensación muy bonita que he tenido éstos días ha sido que mientras le daba de comer, me imaginaba cómo las mujeres, desde la prehistoria, empezaban a darles piezas de comida a sus bebés, cómo lo hacían... seguramente no era muy diferente de como lo estamos haciendo ahora...

No deja de maravillarme la increíble e inconmensurable conexión que existe entre una madre y un bebé, verdaderamente somos dos como uno sólo, estamos fusionados. Esa sincronía entre mi necesidad de completar la alimentación de Nur, y su necesidad de comer más e introducir más sabores y texturas en sus comidas, me ha demostrado una vez más que la Naturaleza es perfecta, que por eso la llamamos Madre, que existe un amor infinito y excelso que une y cuida a todas las criaturas.

Benditos sean nuestros hijos, quienes nos enseñan con ternura e inocencia la sabiduría de la Naturaleza; benditas la madres, quienes nos abrimos dulce e irremediablemente al cuidado de otro ser, sabiendo que nos hacemos pequeñas mientras ellos se hacen grandes...

lunes, 3 de enero de 2011

Ignatia Amara

Esto es parte de una carta que le he escrito hoy a la pediatra de Nur, quien, desde el nacimiento de nuestra hija, nos ha acompañado dulce y sabiamente por este camino nuevo y fascinante que desde hace unos meses transitamos... el camino de la maternidad y del amor incondicional...

"Querida Mónica,
Estoy muy impresionada. Hasta hoy no hemos empezado a tomar el Ignatia Amara. En Tenerife, Nur ha estado muy bien, disfrutando y de fiesta como sólo ella sabe. Ha hecho un tiempo estupendo, nos hemos bañado, hemos jugado descalzas en el césped, hemos bailado, hemos mantenido los tiempos de descanso como se ha podido y todo bien. Pero hoy, a la hora de acostarla, nos hemos tomado la homeopatía. Primero yo y luego ella en su bibe, y al primer sorbo ha echado un vómito increíble, no sólo lo que ha bebido, sino mucha más cantidad. La reacción ha sido alucinante. Luego, poco a poco y a medida que me iba dejando, se ha seguido tomando el bibe, y todo el tema de la separación se ha vuelto a activar. Recordaba que me dijiste que la Ignatia Amara era para la “angustia de la separación”… Muy fuerte; lo he sentido muy intenso, Nur ha llorado mucho en mis brazos, dormida, pero con unos gritos estremecedores… yo he conectado con cosas que trae ella de otras vidas, no cosas específicas, pero sentimientos, patrones de abandono, etc. Y yo con ella, como siempre, abrazándola y dejándole ese espacio y hablando con ella… cantándole suave… bueno, ha sido muy emocionante. Cuando se ha dormido yo he llorado un poco también. Emocionada. Impresionada. Agradecida y llena de sorpresa por esta experiencia y este Gran Aprendizaje sobre los sentimientos que es la maternidad… no dejo de llenarme de asombro por el vínculo que se crea, por la capacidad de abrir mi corazón de esta manera tan salvaje y tan entregada… Y me siento muy agradecida por poder vivir esta experiencia, y por tener a personas como tú cerca de las que aprendo tanto… Muchas gracias por acompañarnos desde el corazón…

Un abrazo lleno de luz,
Noraya"

martes, 28 de diciembre de 2010

¡No sin mi mamá!

Nur ya tiene 8 meses.
Esta semana, por primera vez, Nur ha llorado mucho los dos días que me he separado de ella. En las dos ocasiones, ha sido a la hora de irse a dormir, es decir, como mucho pasaría dos horas con su abuela en el primer caso y con Sara en el segundo caso, durmiendo en la habitación, hasta que llegara su padre, momento en el cual seguiría durmiendo... pero me sorprendió ver como el primer día, Nur no aceptaba mi marcha, lloraba desesperadamente y estiraba sus bracitos hacia mí, realmente no quería que me fuera, para ella era como si me fuera a ir para siempre... me pilló muy de sorpresa, y dudé entre irme o no, pero finalmente pensé que si lo que iba a hacer era bueno para mí, entonces era bueno para Nur, pues si yo estoy feliz, mi hija también lo está.

Al día siguiente de repitió la escena, esta vez yo estaba más fuerte (o más mentalizada)
...Y al siguiente día tuvo mocos. Y tos con mocos.
Por mi formación en medicina china y otras terapias, sé que los pulmones están relacionados con nuestra relación con el mundo, con el dar y tomar, con la libertad y la independencia. Y en este caso...con el apego.

Los días que siguieron traté de estar todo el rato con Nur, de compartir momentos "especiales" juntas, de demostrarle que todo seguía como siempre, jugando, bañándonos juntas, abrazándola mucho a la hora de dormir... pero ya no era como siempre, pero dándome cuenta de que ella lo necesitaba más, de que estaba más pendiente, de que le costaba más irse a la cama, no fuera a ser que me fuera a ir... Algo se había roto, algo había cambiado y ya nunca volvería a ser lo mismo...

Finalmente, y después de que vomitara dos o tres veces el biberón, la hemos llevado a la pediatra. Mónica me ha confirmado lo que yo sentía, que Nur está pasando por este proceso de "desapego", que es normal que en esta época (8 meses) se produzca una de las primeras "separaciones" de la madre, y que los peques suelen somatizar con mocos, pues se siente como un viaje de no retorno. "Es como se discute por primera vez cuando se está enamorado, aunque es inevitable, algo cambia", me ha dicho. Y lo he entendido perfectamente.
En este caso, Nur estaba vomitando porque todavía estaba digiriendo la experiencia de la "separación". Me ha contado que ellos crean mocos como una manera de reproducir de nuevo el medio líquido en el que se encontraban durante el embarazo, acojedor y cálido, en el que se encontraban totalmente envueltos y protegidos por el calor de la madre.
Me parece fascinante como se producen todos estos procesos, y como, a través del amor consciente, podemos transformar y sanar estas emociones que desde tan pequeñitos nos empiezan a afectar.
Así pues, cuando hemos llegado a casa, y mientras le daba la cena a Nur, entre mis brazos, le he dicho "Cariño, ya sé por qué tienes tos y moquitos, sé que fue duro para tí que nos separáramos el otro día, pero a veces esto tiene que ser así y nunca es para siempre. Siempre vuelvo. Te quiero. Sé que ahora estás en este proceso, y quiero que sepas que papá y yo te acompañamos, que no te dejaremos que lo vivas sola, que estamos contigo. te quiero, mi amor..."

Ella se ha acabado el biberón, y mientras se dormía, ha empezado a llorar,a gritar.... y cada vez se dormía más profundamente, mientras seguía llorando, y gritando... su pena, su tristeza... mi niña... y yo la he abrazado con todo mi amor, y acompañándola en este llanto sanador con el abrazo y la presencia silenciosa, he tomado conciencia, otra vez, de quán transformador puede llegar a ser el ser madre, de cómo aprendemos a entregarnos a otro ser tan incondicionalmente como nunca hubiéramos podido imaginar...
Ha sido como hacerle un tratamiento de sacrocraneal... y de hecho he pensado en hacérselo, pero sentía que tenía que ser así, en mis brazos, acariciándola y escuchando su llanto con todos mis sentidos y con todo mi corazón, envolviéndola en mi amor, consciente del vínculo que nos une...
He sentido que volvía a conectarme con Nur muy profundamente, las dos en nuestro proceso de ir separándonos poco a poco... la primera separación de muchas que vendrán después... a medida en que ella o yo vayamos necesitando más espacio, más independencia... unas veces el proceso será más difícil para una y otras veces lo será para la otra, pero siempre algo necesario y natural... pues en la naturaleza siempre hay ciclos, de nacimiento, de crecimiento, de desapego y de dejar marchar... (A la mañana siguiente:)
Nur lleva tomando homeopatía para los mocos 1 día. Jarabe Stodal y gotas Vipulam (espagiria).
Esta mañana se ha levantado sin mocos, y respira con mucha más normalidad, ya no tiene un "pitido" en el pecho, y los mocos en el bronquio han disminuido considerablemente, pues no los oigo al oscultarla y apenas ha tosido. Sé que la homeopatía funciona, pero también que es lenta y qu todavía nos quedan unos días... más también sé que cuando se nos da una espacio para expresar lo que sentimos, sin juicios, solamente apoyando nuestro proceso con una escucha silenciosa y amorosa, podemos sanar cualquier cosa. Y la verdad es que creo que el espacio que nos concedimos Nur y yo anoche a la hora de dormir, ha sido muy importante y muy sanador, pues ella necesitaba expresar su angustia y su dolor, y necesitaba saber que estoy aquí por ella, que la apoyamos y la acompañamos en su proceso... y es que el Amor es SIEMPRE, no lo dudemos, la mejor medicina.

lunes, 20 de diciembre de 2010

"¡Mi vida por un biberón!"

Madre mía, acabo de vivir una experiencia de primeriza total, que aunque ahora me hace gracia, los últimos tres días ha nublado mi felicidad plena. Estos últimos días no podía alimentar bien a Nur con los biberones, no tiraban suficiente, he tenido que tirar un montón de leche y de cereales, y renunciar a éstos últimos la mayoría de las veces para que la peque pudiera comer. Yo no entendía nada, no s eme ocurría qué podía ser, y me he sentido muy impotente.
Está claro que dar el pecho es maravilloso, la Naturaleza es tan perfecta que no da este tipo de "problemas"; pero qué se le va a hacer, este es nuestro momento y así lo aceptamos. El biberón también tiene muchas ventajas para nosotros. Para Nur, para Alejandro y para mí, pues ella puede ser alimentada por ambos y recibe de los dos el alimento (físico y energético), yin y yang... y nosotros gozamos de poder compartir juntos esta experiencia.
Pero vuelvo a las tetinas. En realidad no se me ha ocurrido que pudieran ser las tetinas, parece una estupidez pero es así, tenía la vista nublada, no me daba cuenta de qué podía estar pasando, y me he empezado a agobiar.

Ha sido Alex, en su inmensa sabiduría femenina (en antiguas reencarnaciones ha debido ser madre muchas veces) que me ha dicho que las tetinas hay que cambiarlas, que lo decía la caja de los biberones (¿?), etc.
Bueno, no me ha convencido mucho, pero de repente todo mi mundo ha empezado a girar en torno a las tetinas. He llamado a Mothercare, donde compramos los biberones (marca Dr. Brown´s) y me han dicho que efectivamente hay que cambiarlas porque se estropean (¡!).
Y, como el caso era urgentísimo, y Nur ha comido poco hoy, y yo estaba al borde del ataque de nervios, he bajado a la farmacia y allí me han explicado que les puedo hacer un pequeño corte a las tetinas que tengo en casa, que lo hacen todas las mamás, que esto pasa siempre, hay un momento en que los bebés necesitan succionar más cantidad de alimento y el agujero de la tetina ha de ser más grande (Alex lleva diciéndomelo desde hace más de un mes, y yo ni caso).
Así que he aprovechado y ,por si las moscas, he comprado un par de biberones, uno para las papillas y otro para la leche, marca Suavinex, con unos enooormes cortes de fábrica en la tetina, para poder darle a Nur unas papillas de guerrera maorí.
Así visto la experiencia carece de total trascendencia, pero se pasa muy mal cuando tu bebé tiene hambre y no le puedes alimentar... eso ya lo viví la primera semana de vida de Nur, entre la felicidad indescriptible de su llegada y el infierno de la impotencia, del hambre y el llanto.
Así que nunca más. Ni hambre para ella, ni impotencia para mí.

Ciertamente mi vida estos últimos 8 meses ha dado un giro de 180º; ¿quién me iba a decir a mí que toda mi preocupación y mi desvive iba a girar en torno a unas tetinas de bebé?

Ains! ¡Lo que es ser madre primeriza...!

martes, 16 de noviembre de 2010

De viaje con mi peque

El pasado fin de semana Nur y yo hemos estado en Cantabria, con motivo de un encuentro de sanadores del agua y sobretodo, de encontrarnos con mi amiga Mona y su hijo Lancelot, un angelote precioso veinte días mayor que Nur, que ya tiene 7 meses.
Como estábamos con más gente, y había actividades programadas en distintos horarios y lugares, casi siempre al aire libre, he aprendido mucho sobre los viajes con bebés.
El primer día yo quería que Nur no rompiera con su "rutina" diaria, y trataba de que durmiera y comiera regularmente, como lo suele hacer cuando estamos en casa. Sobre todo, tenía miedo de que al volver a casa todo fuera un caos. Pero claro, igual que yo estaba excitada y feliz con el encuentro y la novedad, también lo estaba ella. Así que me he dejado llevar por el flujo de lo que ha ido aconteciendo, y le abierto la puerta al "caos" por unos días. ¡Y no ha sido para tanto! Hemos podido maravillarnos juntas en el asombro de la Naturaleza salvaje, hemos reído, meditado, paseado, compartido rezos, lluvia y danzado al sonido del tambor chamánico, juntas, dos como Una.

He aprendido que, aunque suene obvio, igual que nosotros nos adaptamos a nuestra nueva situación de papás, Nur también tiene que adaptarse a los cambios y a los movimientos de los padres. Ella nos ha elegido como cuidadores, con toooodo lo que ello conlleva. Y como el universo es tan perfecto, finalmente todo encaja como un puzzle sideral. Ella come y duerme a demanda, y nosotros disfrutamos de los viajes, de la naturaleza, de las nuevas amistades y de los cambios. Como tiene que ser.

Y la llegada a casa ha sido muy dulce, como si nada hubiera pasado. Y creo que ha sido poruqe la experiencia ha sido rica para las dos, y ambas la hemos podido integrar fácilmente, y porque nos ha llenado de luz y de felicidad. Pronto tenemos otro viaje, un poco más largo, un poco más lejos. Estoy abierta a adentrarme en el caos, siempre con mi hija, siempre con Amor indescriptible...

lunes, 1 de noviembre de 2010

Baby Led Weaning!

Hace poco hemos estado con la pediatra de Nur. Nos ha dicho que la peque tiene una alimentación de lactante (poca cantidad de leche, cada tres horas), y que es normal en algunos bebés (Nur tiene 6 meses), que son más lactantes que otros (aunque la nuestra sea lactante de biberón). Yo no había visto esto en los niños que he tenido a mi alrededor hasta ahora, pero parece algo normal y Mónica nos dijo que podía estar así, sólo con leche y algo de cereales, hasta el año, que no nos preocupemos, que está bien nutrida (y sobre todo teniendo en cuenta que no para!). El único problema que yo le veo, es que todavía nos estamos despertando un par de veces cada noche para darle de comer a Nur, y esto nos altera bastante el sueño... ni Alejandro ni yo nos llegamos a acostumbrar.

Por otro lado, tengo que confesar que tras la visita a la pediatra me quedé muy aliviada. Personalmente, ahora veo muy difícil y forzado empezar a darle alimentos sólidos a Nur, sobre todo a modo de papillas y purés, con cucharita, marcando unos horarios diferentes a los que ella misma me marca... me siento muy insegura... ¿tendré paciencia suficiente? ¿podré gestionarme bien para darle las comidas? ¿le afectará a Nur mi inseguridad con respecto al tema en su forma de comer? Creo que no tuvieron paciencia suficiente conmigo, y siento que es una tarea pendiente que tengo con mi hija...

Hasta el momento, lo más interesante que he encontrado, gracias a Graciela, la comadrona que nos atendió en el parto, ha sido el Baby Led Weaning o alimentación autorregulada, aunque en español no tiene un nombre definido, pues es en Reino Unido donde más popular es.

Se trata de no darle papillas ni purés a los bebés, donde no saben lo que están comiendo, sino de empezar a darles trozos de comida para que ellos exploren con los alimentos. De esta manera, aprenden a comer jugando, reconocen los alimentos que se comen (los tocan, los manosean, los chupan... -también los tiran, jeje) y relacionan el acto de comer con algo creativo y divertido. Teniendo en cuenta lo activa que es Nur, quizás me resulte más fácil el cambio de este modo, ¿cierto?
Muchos padres les dan a sus hijos parte de los mismo que comen ellos, tanto verduras como pasta, fruta, etc. y los bebés disfrutan de la hora de la comida.
Voy a empezar a darle algo de manzana, pera, aguacate y calabacín (hervido). Por supuesto, quien se quiera aventurar con el Baby Led Weaning, ya puede ir comprando baberos, y asumir que el bebé muy probablemente tirará algunos alimentos, así que el "guarreo" ha de estar asumido.
Ha llegado el tiempo de los cambios, y aunque éstos siempre asustan un poco al principio siempre traen bendiciones escondidas. Y esta vez no va a ser menos.



viernes, 15 de octubre de 2010

"Huracán Nur"

Alrededor de las siete de la mañana, como un despertador, Nur se despierta; empieza a moverse un poco en la cama, a desperezarse a su manera, tranquilamente, mientras yo asumo que en breves momentos me va a tocar levantarme... Me levanto y la meto en su corralito, a esas horas no tengo energía ni fuerzas para ponerme a jugar. A veces, si estoy muy cansada, se levanta Alejandro y yo me quedo durmiendo, y se queda con Nur hasta que ella vuelve a tener sueño. Entonces, (a quien le toque), le preparamos un biberón, y se lo damos en la habitación, donde se vuelve a quedar dormida... y nosotros casi siempre también. Dormimos un ratito más, y luego ya nos levantamos todos.
Nur acaba de cumplir 6 meses. Durante el último mes ha estado conquistando el gateo, y ahora gatea por toda la casa explorando y escudriñando cada rincón, cada planta, cada zapatilla que se encuentra suelta por el suelo. Y yo detrás: "Nuuuur..."

Auqnue alguna vez ha conseguido ponerse de pie, agarrada a donde le pille, la postura quue ha descubierto últimamente es la postura del penitente, de pie sobre sus rodillas, sacando todo de la estantería, revolviendo todas las revistas de la mesa, desordenando todos los papeles...:
"Nuuuur"
Al principio iba recogiendo a cada momento, ahora prefiero dejar que lo saque todo de su sitio, ya lo ordenaré cuando se acueste... mientras tanto, el salón parece un "kindergarden", peluches, sonajeros, paquetes de kleenex, ositos, el xilófono que le regaló Marina, la baqueta del xilófono...

Y cada tarde, entre las 7 y las 8, "huracán Nur" abraza los brazos de Morfeo, y el silencio se apodera de la casa... y aunque este tiempo de silencio lo aprovecho para meditar, descansar o para leer o estar conmigo (tendría que organizarme y ponerme a cocinar para unos cuantos días, que últimamente nunca tengo tiempo)al rato ya echo de menos su carita de pilla, su sonrisa picaruela, su mirada vivaracha y encantadora... y es que mi hija, aunque a veces la llamo "huracán Nur", me mueve el amor más dulce, más hermoso, porque ella es pura dulzura, ternura... pureza y belleza. Te amo, hija mía...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Como pez en el agua

Nur ya tiene 5 meses. Hoy hemos estado en clase de matronatación, o natación para bebés. Nos hemos apuntado a la piscina del Mabuni, un gimnasio de Vallecas. Hace un par de semanas tuvo su primera clase, fue muy divertida. Cuando nos metimos en el agua, Nur se puso a llorar, le duró unos minutos. Era la primera vez que lloraba en el agua, supongo que porque había muchos niños cerca, por el ruido, no sé. Luego nos lo pasamos fenomenal, ¡y Nur incluso hizo su primera "inmersión"! Me gusta mucho el ambiente de la piscina, el profesor y su forma de enseñar, desde la naturalidad, el cariño y la flexibilidad. Antes de esta, fuimos a una clase de prueba a otro lugar y no me quedé muy convencida del método de enseñanza.

En Madrid hay pocas escuelas de natación para bebés, a cuál más cara. Mabuni cuesta la mitad que el resto. Y está fenomenal, de calor humano y de calidad de enseñanza. Y a Nur le encanta.
Hoy ha vuelto ha hacer inmersiones, poco a poco irá aprendiendo a mover las piernecitas, a saber que no pasa nada si bebe un poco de agua por accidente, y a mantener el equilibrio en el agua, y aunque todavía es muy pequeña (le quedan dos años para aprender a nadar), ella disfruta y aprende. Es increíble lo rápido que se le quedan las cosas, notamos avances de un día a otro; estoy muy contenta de haberla llevado a estas clases!
El otro día había un niño de 18 meses que se subía solo al tobogán y se tiraba sin ningún miedo, me dijo la madre que había empezado a la misma edad que Nur (5 meses) y que ella había notado que desarrollan gran conciencia corporal. Y yo miraba a aquel pequeñín, jugando feliz, haciendo inmersiones y nadando tranquilo y relajado, y me maravillaba al verlo... como pez en el agua...

jueves, 2 de septiembre de 2010

Primeras vacaciones con Nur

Acabo de llegar de mis primeras vacaciones con Nur, mis primeras vacaciones como mamá.
Nur ha crecido mucho, está robusta y hermosa. Y yo he crecido y crezco en amor, en flexibilidad, en confianza, en compromiso, ¡qué maravillosa Naturaleza la que nos hace madres!
Y tengo que admitir que, aunque suene a tópico, es cierto que un bebé te cambia la vida.

Hemos despedido al estilo zen de nuestra casa, y le hemos dado la bienvenida al caos y al desorden total. Estas han sido mis primeras vacaciones levantándome a las 7 de la mañana, soportando estoicamente el fresquito matinal con la legaña puesta y los ojos todavía a medio abrir (los míos, porque los de Nur a esas horas ya lo ven todo!). Adaptando horarios, cenas, visitas, baños, playas, excursiones...
Y Alex, en la playa, con la bolsa de Nur, flotador, toallas... como un "sherpa". Padres primerizos totales. Hemos re-descubierto la bella playa de mi pueblo Cala Agulla, a las 6 de la tarde, zona central. Cerquita del aparcamiento. A esa hora, se llena de papás con sus bebés, niños... ¡parece un parque infantil! Cada tarde ha sido como ir a "papilandia" con nuestro bebé.

Hemos disfrutado del campo, del silencio, del canto de las cigarras, del cielo lleno de estrellas, de la luna llena, de la piscina de los abuelos, del mar Mediterráneo y de sus aguas turquesas, del agua, del agua, del agua... ¡qué bien se lo pasa Nur dentro del agua, qué manera de disfrutar! Todos los días la hemos bañado en el mar con un flotador maravilloso que encontramos especial para bebés, y se lo ha pasado en grande, y nosotros también.

... Y no es de extrañar, pues hasta hace 5 meses, toda la vida de Nur se había desarrollado en el medio acuático, en el líquido amniótico de la barriguita de su madre. Así que el agua se le hace familiar, muy familiar.

Ahora ya estamos en Madrid, en casa, con el otoño a las puertas... el siguiente paso: paseos por la Casa de Campo, el Retiro, el parque del Oeste, coches, asfalto... ¡clases de matronatación!

Y sí, aunque en el embarazo me lo decían y no lo quería reconocer, ahora todo es distinto. Todo es nuevo. Porque ella lo hace distinto, porque puedo mirar el mundo a través de su mirada inquieta, risueña y voraz. Porque me tiene enamorada, y porque me siento inmensamente agradecida a esta energía de la Madre que habita en la Tierra, y que fluye entre las mujeres que se abren para recibir al nuevo ser...