martes, 2 de agosto de 2011

Puerperio desde mi isla...

Hace poco Íber me preguntaba acerca del puerperio… “¿cuánto dura?” Y no dudé en contestar algo así como que “no tiene un tiempo determinado, puede durar lo que sea… ¡yo todavía me siento puérpera!”.
Y sí, es cierto. 15 meses y medio después de hacer dado a luz, todavía me estoy planteando qué hago con mi vida ahora. Qué hago con lo que he sido hasta ahora. A dónde me llevo todo esto...

Escribo esto desde mi isla, desde una casita en el campo mallorquín, mientras escucho el sonido de las cigarras y me envuelvo en un pareo porque está anocheciendo y refresca. Frente a mí las montañas; más allá, el mar. Casi puedo oírlo acariciar la arena... Y junto a mí, el amor de mi vida; mientras mi otro amor, la chamanita, duerme plácidamente después de una tarde de castillos de arena y de amar el mar.
Desde aquí me parece oír el rumor de las libélulas... desde mi rinconcito me planteo mi vida hasta este momento, y emerge de mi vientre una necesidad de muerte de quien he sido y de la vida que he llevado hasta que he escogido este nuevo camino, desconocido y todavía misterioso. Salvo la familia que Alejandro y yo hemos creado y poco más, todo se me hace antiguo, viejo, vacío… Quiero un cambio, lo necesito. Y sinceramente creo que llevo 15 meses y medio postergando a mi manera este cambio, aferrándome fuertemente a mi antigua personalidad, porque en el fondo, y ahora sí lo veo claro, tengo mucho miedo a este cambio, a este “¿y ahora qué?”

Necesito soltar de una vez todo lo que he sido hasta ahora, pues ya no soy más eso, no hay más identificación, y me resulta antiguo, viejo…

...Me encuentro al principio de un camino nuevo y desconocido, con mi niña en un brazo y mi pareja cogiéndome de la mano. Frente a nosotros, la inmensidad.
La creatividad, la luz del amanecer, de nuevas experiencias, de nuevas creaciones, dibujadas con trazos luminosos en el horizonte. Frente a nosotros, la maravilla y el misterio de este momento sin tiempo, de este momento compartido. Doy las gracias por ello...

Creo que esta mezcla de incertidumbre, miedo, desidentificación, apegos, ilusión, misterio y desconcierto es el puerperio. Al menos este ha sido y es mi puerperio… Morir y renacer, una vez más. Pues cuando nace un bebé también nace una madre, sí, pero ¿qué tiene que morir antes para que la madre nazca?
Ese es el desafío más grande que me he encontrado en este puerperio indefinido en el tiempo y en el espacio, la necesidad de dar muerte a mi antiguo yo para entrar de lleno en esta nueva experiencia de vida que mi hija me ha traido, en esta nueva vibración a la ella, con su inocencia, ternura y sabiduría me hace ajustarme, para poder disfrutar plenamente del momento presente, jugar con las olas del océano que es la vida, y agradecer cada instante regalado de esta vida que espera ser vivida más consciente, más luminosa, más vibrante y amorosa.



10 comentarios:

Anónimo dijo...

Nada debe morir para renacer. Muerte y vida son lo mismo y el vacío lo contiene todo.
Vivir es viajar siempre livianamente,sin equipaje, vistiendo el presente,como una corriente de agua clara que se adapta a las formas por donde pasa,que llena una mano con su cauce pero que cuando se cierra en un intento de apresarla, ésta se escapa entre los dedos.
Una vida nueva nacida del amor, es una creación mágica, casi divina. Marca una extensión de la vida propia.
Pero esas vidas diminutas nacen con una plasticidad casi sobrenatural para empaparse de estímulos.
La independencia personal de los padres es muy importante para que pueda desplegar su potencial con seguridad. Las fuerzas siempre deben equilibrarse, y en la crianza sucede a veces que la balanza nos inclina hacia un proteccionismo excesivo que lleva al exterminio de la propia vida, entregada en su totalidad a ese nuevo ser.
El movimiento es permanente, el cambio constante. Pasado, presente y futuro se abrazan. No rechaces el pasado, no te obceques con un futuro ideal...
Ya habías jugado antes con las olas de la vida, disfrutando del momento, y estos instantes te hacen presente, y son la fuente de riqueza de tu hija.
Despliega tu personalidad, atiende a tus gustos, tus aficiones, tu trabajo y tus relaciones amistosas.
Ella te admirará como madre y cono persona. Engrandecerá su alma y será espíritu libre.
Ofrécele una vida estimulante pero deja que sea ella que la recorra. Dale su espacio personal y tómate tu también el tuyo. Una atención constante de la madre puede crear un foco de energía densa que provoca estrés. Empiezan a llorar, están incócod@s, intranquil@s y, en consecuencia alteran también a la madre.
La distancia, la perspectiva, el espacio propio es vital que siga ahí, al fin y al cabo aún siendo una nueva etapa, el sentido final es el mismo, hay que fluir. Dejarse llevar en el día a día, igual que siempre pero esta vez junto a lo que mas quieres, tu marido y tu hija. Disfruta del viaje y de tu libertad.

Ruth dijo...
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aprendiendodemispeques dijo...

Genial!! mi niña tiene ahora 2 años y un mes. Me ha pasado lo mismo que a ti. Me ha encantado tu texto, con el cual me he sentido muy identificada. Yo ya estoy dando ese cambio. Además en breve tendré otra nena, con lo que supondré subir un nuevo escalón. Ánimo, despréndete de lo viejo e inicia tu nuevo yo o tu yo que siempre has tenido ahí dentro y ahora te atreves a sacar....

Noraya dijo...

Gracias por vuestros comentarios!

Sigo mi instinto y la verdad no leo mucho sobre el tema pero me dejo llevar tratando de conectar con mis sentimientos y ciclos... Marga, me alegro de ver que somos más, que nos apoyamos y que crecemos juntas! Me gusta mucho tu blog que acabo de descubrir!
Ruth, sin tí este camino hubiera sido distinto, gracias por tu apoyo y presencia, me siento bendecida por ser tu amiga y por supuesto por este ser que me ha elegido como madre tan sabio y grande que es Nur...´Y sí, soy una madre salvaje e instintiva, jeje
Anónimo, no sé si tienes hijos o no, en este blog comparto la experiencia de mi viaje por la maternidad de una forma muy personal e íntima, no juzgo otras formas de crianza y no me atrevo a dar ni consejos; el tema de la independencia y la libertad es algo muy subjetivo. Yo he elegido una crianza respetuosa para mis hijos, desde la presencia, la disponibilidad y el amor sin límites, y no puedo decir que haya perdido nada de independencia o de libertad, sino que he ganado por todos lados en este compromiso con mi hija, así como lo hice cuando me casé (6 veces) con quien ahora es mi esposo. Ambos compromisos los he adquirido desde la libertad total y me hacer crecer cada día porque mi corazón se hace más grande cada vez.
No rechazo el pasado ni idealizo el futuro, los acepto y los abrazo como son y en ellos sólo veo aprendizaje que para mí significa luz, bendición y Gracia.
Amo esta vida con cada momento y lección que me trae, incluída cada "muerte" y cada "bajada a las profundidades"... en ellas sólo encuentro crecimiento y florecimiento. Gracias por tu comentario, estás invitada a seguir leyendo este blog y a comentar lo que te plazca, de todos podemos aprender algo! ;)

Un abrazo para cada una y que la Gracia fluya en nuestro camino!! :)

Patricia dijo...

Linda, tu post rezuma "meditarraneidad". Yo empecé a cambiar a los dos años de parir y los cambios se materializan, ya lo verás. El espacio lo irá marcando ella, lo vas a ver. Vivimos en el mundo del todo rápido y todo ya, y nos quedamos "colgados" toda la vida, nada como acompañarlos hasta que ya no te necesitan emocionalmente, nunca más. Veo que tienes el blog de Ileana Rota en tus favoritos, fue mi doula, una persona muy especial para nosotros.

Noraya dijo...

Hola Patricia,
Siento que todavía me quedan unos meses para el cambio definitivo... no sé si es puerperio todavía pero yo lo siento un poco así, claro que en una fase distinta a los primeros meses de vida de Nur...

Ileana es amiga nuestra desde antes de ser doula y estar en el mundo de la maternidad, es una hermana. Ella también estuvo en mi parto como doula y me gustaría que en mi próximo parto esté de partera...
http://elblogdenoraya.blogspot.com/2010/03/ileana.html
Un abrazo muy fuerte!!

Mar dijo...

Me encanta, me encanta, ¡me encanta!, además estoy dándole yo montón de vueltas al tema del puerperio y es que me siento así, cambiando, renovándome, madurando... pero ¿sabes?, yo creo que no hay ningún cambio definitivo, que la vida está llena de continuos cambios, que cada etapa de ver cómo crece tu niña serán más cambios para ti, no serás la misma madre, serás diferente en cada momento, te adaptas a ella, a cada situación y sigues creciendo como persona... ainsss que bonita es la maternidad cuando te dejas llevar, cuando creces con tus hijos :)
Mua!

Noraya dijo...

Me encanta Mar, ¡totalmente de acuerdo comadre!
Y siiii, qué bonita es la maternidad, y qué hermosa el alma femenina...
Besotes!!!

Mariana dijo...

Noraya, me gusta como lo has definido. Desde que nació Erik nada es como antes y no hay marcha para trás. Igual estoy buscando nuevo camino, pero la maternidad me ha abierto a mi misma, antes de ser madre vivía como ciega, automáticamente, haciendo "comme il faut", pero sin conectar a mi esencia. Ahora empecé a conectar conmigo misma, es algo nuevo, distinto, me ha costado mucho aceptarlo y presiento muchos cambios en adelante! Qué gran oportunidad es la maternidad, nunca he pensado que iba a ser así, es una nueva vida, una fiesta.

Noraya dijo...

Cuánto me alegro Mariana!!
Un nueva vida, una fiesta! Un camino precioso, ¿verdad?
Un abrazo maternal enorme!

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