viernes, 10 de mayo de 2013

Me veo en ti

Después de la tormenta siempre llega la calma... La crisis pre-cumpleaños se fue tan rápido como llegó. Han sido más o menos dos meses, difíciles y complicados, pero mágicamente hemos vuelto a nuestra realidad de complicidad, besos y abrazos.

Ahora, con la transparencia y dulzura de Nur otra vez flotando en el ambiente, sólo una cosa me pesa (y mucho): los únicos aspectos "negativos" que veo en ella, aunque muy puntuales, son, claramente, reflejos míos. Está reproduciendo lo que ve, y eso no me gusta nada... No me gusta lo que le estoy mostrando a mi hija, y me entra la impaciencia por cambiar, la necesidad de transformar de una vez esa sombra alargada que me muestra una vez más en el espejo transparente que es mi hija, que puedo ser tan incoherente e incongruente como mezquina e irresponsable.
Esta semana, además, llegan a mí los escritos de dos comadres que me han hecho sentir más acompañada, pero no menos responsable:

Por un lado, Marta, en su blog "Mà a mà, pell a pell, cor a cor", y su maravillosa entrada "Hay mil madres en mí". Me ha hecho sentir el calorcito de las otras mamás que, como yo, son mil madres en una, y que como humanas, tropiezan una y otra vez con la misma piedra.
Por otro lado Violeta, en su blog "Criar a Contravía", con una entrada que, como madres, no nos deja escapatoria. No podemos mirar hacia otro lado, no podemos eludir nuestra responsabilidad de hacernos conscientes. Al menos yo no.
Sinceramente, daría lo que fuera porque Nur no hubiera escuchado ni un grito salir de mi boca, y hablo también de gritos a mi pareja, su padre. E incluyo en esto también otras violencias y formas de control, visibles e invisibles, que ha tenido que vivir mi hija, que aunque en el Todo sean minúsculas, en mi conciencia no lo son.

A mi favor tengo recursos para cuando llega la calma: el poder hablar con Nur, abrirle mi corazón y contarle como me siento, el poder ser transparente con ella y el mostrarme sinceramente como soy de verdad, sin disfraz. El haber aprendido a validar sus sentimientos, herramientas para ayudarle a construir su auto-estima y para proporcionarle seguridad y confianza. A mi favor tengo la capacidad de transformar rápidamente cualquier situación en positiva sin cargas. Perdonar y soltar. Los cuentos terapéuticos y la capacidad de enseñarle que aprendemos de nuestros errores. Pero ahora me toca trabajar(me) en cómo reacciono en la tormenta; en esos momentos en los que la realidad se distorsiona y se tuerce, dejándonos a solas con nuestras violencias escondidas (o no tanto).

Para ella sus padres somos perfectos, nos observa como si fuéramos dioses, y siento una gran responsabilidad hacia mi labor de acompañar y educar con el ejemplo. Me doy cuenta de que las veces que recurro con facilidad al grito y a la amenaza (en casa no hay castigos), es porque en estos momentos no tengo otros recursos para reaccionar en situaciones de estrés, y siento que debo encontrar nuevas vías, nuevos caminos, y una forma totalmente nueva de comunicarme, no sólo con Nur, sino en todas mis relaciones.
Hasta ahora, y durante el último año, me ha servido de muchísimo el maravilloso libro "El niño feliz", y hoy acabo de recibir el libro de Naomi Aldort "Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos" ("Rising our children, rising ourselves") que creo que va a aportar más luz a mi vida (gracias Vivian)
Me quedo también con los talleres de Comunicación NoViolenta de Pilar de la Torre que me ha recomendado la pediatra Mónica Delgado para informarme bien y meditar sobre si hacer alguno de sus talleres o no... que no sea por falta de recursos. Porque la educación de mi hija lo merece, su felicidad, mi felicidad y la de mi pareja. Porque, como dice el siguiente vídeo, le estoy enseñando a vivir, lo sepa o no.

"Cuando pensamos que nadie nos observa... están esos hermosos ojos viendo cada paso que damos; porque algún día quieren ser como nosotros. Para ellos somos padres fenomenales, somos sus héroes; por esto y mucho más vale la pena tomarse unos segundos y pensar antes de actuar."
Gigiola Nuñez

"Criemos hijos que no necesiten recuperarse de su infancia" 
Pam Leo

martes, 23 de abril de 2013

"Había una vez..."

Ni recuerdo ya cuándo los cuentos se silenciaron en mí y dieron paso a los mitos. Gracias a los mitos pude encontrar más sentido a mi vida en algún momento en el que este brillaba por su ausencia.

Los cuentos infantiles han vuelto a mi vida gracias a Nur y... a Alex.
Fue el verano pasado, en agosto. Nur tenía 2 años y 4 meses. Habíamos ido introduciendo pequeñas historias impresas, libros de libujos para bebés, libros donde buscar dibujos y contar historias a través de buscar personajes y localizar colores, animales o números, como los de Richard Scarry.
Una noche que Alex y yo acompañamos a Nur a dormir, su padre empezó a contarle un cuento extraordinario: "Había una vez una princesita que se llamaba Nur que vivía en un palacio de amatista, con un salón de topacio y un trono de rubí..."
Poco a poco, los tres, Alex como narrador y Nur y yo como oyentes, fuimos entrando en el mundo de los cuentos de hadas, princesas, piratas y sirenas viajamos por paisajes fantásticos que se cruzaban y se interrelacionaban dejando un rastro de magia y de asombro en el cual nos sumergimos olvidando por completo dónde estábamos.
A partir de aquel día y despues de aquel primer viaje capitaneado por el capitán Alex, Nur ha viajado en un sinfín de aventuras más que han hecho del cuento uno de los protagonistas de esta familia. También ha habido cuentos visuales, como la película de E.T o "El Mago de Oz", a los que Alejandro ha dado vida otra vez en la imaginación de Nur durante el rato antes de acostarse, en medio de la oscuridad y el silencio. Él es el contador de historias que creció rodeado de mitos como el de Perseo y el de el gigante Atlas, y que ahora le trasmite esa magia a su hija recuperando esa tradición familiar.

Yo, por mi lado no tengo ese don. Prefiero leerle un cuento o jugar un poquito con ella en la cama antes de dormir, o aprovechar  esa oscuridad y silencio para explicarle algo de los que haya ocurrido durante el día que necesite aclaración. A veces utilizo el cuento para hacerlo... entonces el cuento se vuelte terapéutico para las dos: si un día he tenido menos paciencia de la que suelo tener, o le he alzado la voz a Nur, o hemos "luchado" por el poder en alguna situación, si algún día mi sombra se ha apoderado de mí oscureciendo nuestra tarde, le cuento un cuento a Nur sobre alguno de sus personajes favoritos, y entonces incluyo la historia que nos ha pasado a nosotras dos dentro del mismo, como si le estuviera pasando al personaje. Pero entonces incluyo los sentimientos de los dos personajes que se enfrentan o que no se entienden, o los sentimientos del que "se porta mal" o del que se siente herido.
do, no soy buena contando cuentos. No me fluye la imaginación, me viene la pereza y el cansancio (cuando acompaño a Nur a la cama estoy ya súper cansada de todo el día) y simplemente
De alguna manera Nur sabe y entiende, y la energía, dentro de esa oscuridad y ese silencio previos al sueño profundo, se transforma, se suaviza, recupera su textura, y la puedo abrazar suavemente y con firmeza, y me puedo perdonar, y decirme, "mañana será otro día, gracias".

Como le hemos ido cogiendo el gustillo a los cuentos (contados, leidos, imaginados), y cada vez nos gustan más, decidí acomodar en casa un rincón de lectura para Nur. En él se refugia la estrellita mientras preparo la comida, tiendo la ropa o contesto a un e-mail. En él pasamos ratos largos y cortos juntas recorriendo con el dedo las líneas ilustradas de sus cuentos favoritos, entreteniéndonos en los dibujos o en las historias paralelas que surgen en medio del cuento. Porque tan importante es el recorrido por la historia como el entretenerse por el camino, aunque luego olvidemos qué cuento estábamos contando, aunque volvamos a dejarlo en la estantería sin terminarlo para coger uno nuevo. Lo importante son esos momentos que pasamos juntas en los que los que las hadas y sas musas se confabulan para que podamos disfrutar la una de la otra, acurrucarnos y hacernos cosquillas, encontrarnos entre las ilustraciones y los personajes de fantasía...
La Magia de los cuentos ha vuelto a mi vida, y lo ha hecho para quedarse.  
¡Bienvenidos piratas, hadas, brujas malvadas, lobos feroces, bienvenidas princesas modernas y clásicas! ¡Bienvenidos mostruos, madrastras y reinas, principitos, conejos acelerados, niños perdidos, manzanas envenenadas! ¡En esta casa vive el Arte y las musas son bienvenidas! ¡Que se corra la voz! ¡Los cuentos están vivos!

Tres ya!!

Hoy la niña de mis ojos ha cumplido 3. 
Y con ella llegó el caos. Y con ella llegó el amor puro (y duro)...
Mi vida se ha puesto patas arriba, he dejado de ser la mujer formal, puntual y ordenada que era antes, me he deshecho casi por completo... pero soy taaaaaaaaaan feliiiiiiiiiiiiiiizzzzz!!!!
¡¡¡FELICIDADES MI AMOOOOR!!! 


Afrontando la pérdida del mundo celeste (todavía)

"Decís: Estar con los niños nos cansa”. Tenéis razón.
Decís: “Porque tenemos que ponernos a su nivel. Bajar, inclinarnos, hacernos pequeños.”
Os equivocáis. No es eso lo que nos cansa. Es el hecho de tener que ponerse a la altura de sus sentimientos. De subir, estirarse, crecer, ponerse de puntillas. Para evitar el dolor"
Janusz Korczak "Como amar al niño"


Hoy ha sido día de besos, mimos y abrazos.
Ya casi no recordaba lo que es pasar una tarde así con Nur. ¡Qué dulzura, qué delicia y qué amor más entrañable y único!
Y es que desde hace más o menos un mes, estamos en plena bajada de colmillos y muelas (completando procesos de encarnación), y crisis pre-cumpleaños. Nur empieza a buscar independencia, al mismo tiempo que necesita estar en la misma habiatación que su padre o yo. Cada día está lleno de paradojas y de contradicciones, paradojas de Nur, contradicciones de mamá.

Nos viene pasando los dos últimos años, y cada vez que llega, y que Nur empieza a notar sus cambios, yo me desubico. Creo que de alguna manera me debo haber acomodado, una vez que he encontrado la postura, me olvido de que debo seguir agachándome y volviéndome a levantar, curvándome y estirándome, poniéndome de puntillas y de cuclillas otra vez.
Porque con cada nuevo ciclo, mi niña se enfrenta de nuevo a la pérdida del mundo celeste, de ese mundo infantil que cada vez va tomando más forma y que hay que aprender a interpretar y a expresar.
El año pasado, poco antes de cumplir los dos, con 21 meses, Nur empezó a tener "esos" cambios de humor, y yo, más bien perdida, buscando ayuda por doquier, encontré, a través del blog "Ojitos que brillan" el maravilloso libro "El niño feliz", que me ayudó (¡ay si me ayudó!) a ubicarme, de nuevo, y desde una nueva perspectiva, como madre que acompaña y aprende. Que no es poco.
Cuando digo "que aprende", me refiero a ver mi sombra más oscura de madre y tener que aceptar que yo soy eso también; he dicho lo que pensé que jamás diría, y me he aprovechado de ese amor incondicional que nuestros hijos nos tienen, arrastrando luego la culpa como he podido. Me identifiqué al máximo cuando hace poco leí una entrada en el blog "Criar a contravía" llamada "Para quien escribo"... Durante los últimos meses he llegado a sentir cada punzada tal y como lo describe Violeta, pero no he tenido el valor que ha tenido ella, ni las fuerzas, supongo, para escribir sobre mis violencias (visibles e invisibles). Me decía a mí misma que "mañana empezaremos de nuevo. Gracias por la oportunidad de un nuevo día, de un nuevo amanecer, gracias por otro nuevo comienzo cada mañana." Cuando mi día terminaba así, con esta oración-mantra, no me sentía la mejor madre del mundo, lo puedo asegurar.
La madre que compaña y aprende es también quien le dice a su hija al final del día: "Mi amor, lo siento mucho, muchísimo... no he podido hacerlo mejor, a veces no te entiendo, y a veces no me entiendo a mí misma, ¿lo sabes, verdad?" "Si, mamá". "Gracias mi amor" "Lo siento mamá" "No, yo, lo siento cariño mío".
No sé si esto es justo o no, pero al menos, el poder hablar de mis sentimientos con Nur, me hace creer que la estoy ayudando a no identificarse con la causa de mi dolor, y me parece que debe funcionar, porque no se lleva nada de esto a sus otras relaciones. De alguna manera sabe discernir y no se siente responsable por mi malestar. Al menos...

El último mes ha sido un mes de llanto feroz, de gritos de repente, sin venir a cuento, ante unos padres (nosotros) atónitos y desorientados... "¡¿pero qué te pasa? ¿me lo quieres explicar?!". Uf! Llegan los tres años y vuelvo a preguntarme si podré con todo esto, si llegaré a rebasar los mílites que me autoimpongo en la crianza con "disciplina y con amor"...


jueves, 22 de noviembre de 2012

"Estoy trabajando"

Concentrada y pasándoselo pipa... en momentos así, una ducha, el desayuno, el vestirse, el llegar a la hora en punto al cole... todo puede esperar. ;)Debe esperar. 
Nunca deberíamos interrumpir a un niño o bebé mientras se encuentra concentrado jugando. Para ellos, el juego es, como dice Nur, "su trabajo", y es, en palabras de mi hija, "muy importante". Ahí es nada.

(Pendiente de lectura tengo este enlace sobre "La inteligencia en el juego", ¡me parece muy interesante!)

domingo, 4 de noviembre de 2012

Mi niña de las estrellas...

Hadita Nur, gracias por haberme elegido como mamá, amo verte crecer, amo escuchar tu voz dulce e inocente y amo la luz de tu risa y el poderío de tu llanto.
Amo caminar de rodillas y que puedas cabalgar en mí. Amo la sencillez que encuentro para poder estar contigo. Amo la belleza que traes de las estrellas, tus pies descalzos, tu confianza plena, la sabiduría que te acompaña de muy lejos.
Amo tu presencia grande y preciosa.

¡Te amo gran maestra!

lunes, 29 de octubre de 2012

Vale, lo reconozco: soy la mamá que soy

El otro dia en casa de mi amiga Luciana, coincidí con algunas mamás muy comprometidas con la maternidad, dos de ellas habían puesto su trabajo al servicio de la maternidad que escoge acercarse al niño y conocerle mejor, abrirse, reconocer sus procesos y acompañarle amorosamente. Una de ellas da cursos de reflexología infantil (que voy a aprender YA), y la otra, es madre de día.
Hablamos de la infancia, de la crianza, de nuestros partos... y lo hicimos alrededor de una increíble tarta en forma de coche rojo de la película "Cars".
Cuando hablo con estas mamás "Waldorf", tan comprometidas, tan calmadas, tan pacientes, siempre pienso que hay mujeres que han nacido para ser madres. Me gusta poder reflejarme en ellas, aunque soy muy consciente de que mi maternidad no es siempre vivida desde esa calma y esa claridad de ideas. 
Ellas son las que Lynn Andrews y Cristiane Northrup llaman madres "tierra". Y yo, me siento 50% madre "arco iris", lo confieso. Y más en los últimos tiempos, desde que Nur y yo hemos salido de nuestro estado de fusión emocional (y lo que nos ha costado...!).

La cuestión es que cuando salí de casa de Lu, me encontré con la madre de día en el aparcamiento, que regresaba a casa con sus dos hijas. Y para mi sorpresa, me dijo que le gustaba mucho cómo le pongo límites a Nur, y, como dijo ella, lo claro que lo tengo. Me quedé alucinada (¿en qué lo había visto?). Sus palabras, sinceras, desde el corazón, me llegaron muy hondo, sobre todo después de haber confesado que Nur ve películas de Disney, y yo con ella, porque a mí también me gustan (en medio de una explicación muy convincente que ella me estaba dando -a petición mía- de lo dañina y perjudicial que es la tele para los niños, sobre todo las películas de Disney).
Cuando subí al coche pensé que era una señal divina, que me estaban diciendo desde los mundos invisibles que no lo estoy haciendo tan mal, que siga así, vamos, unas palmaditas en el hombro, que nunca vienen mal.
Porque aunque ya he aprendido a vivir con la culpa de no haber usado un tono más dulce en un momento dado, de haberle faltado al respeto de alguna forma, o de haber invalidado los sentimientos de Nur por no encontrarme bien conmigo misma, o por haber perdido la paciencia por estar en modo "ahora yo y luego yo", sé que estos son momentos aislados en los que permito que salten los resortes involuntarios, y sé que Nur sabe que tiene una madre humana, imperfecta, que a veces se enfada y se descontrola, pero que sabe reconocer ante ella y ante sí misma que a veces no puede autogestionarse las emociones. Nur sabe que es válido enfadarse, que a veces me pierdo y no me encuentro hasta que pasa un rato, y que mamá siempre vuelve, siempre me cuenta lo que le ha pasado de una forma que yo pueda entender, y que se inventa mil maneras de hacerme feliz con lo que tiene, aunque sean sus lágrimas.
Mi hija me conoce. Sabe cómo soy. Sabe quién soy. Sabe que cuando estoy empática y feliz, que es casi siempre, es auténtico. No puedo fingir con ella. No quiero. Sería como fingir ante mí misma. Sería no validar mis propias emociones también... ¿cómo le puedo enseñar que sus emociones son válidas si no acepto las mías?
El límite más importante es el que me pongo a mí misma: no tengo que ser la madre perfecta. Estoy aprendiendo a quererme más, a entregarme más, siempre en el camino. No tengo que estar siempre feliz para que mi hija me vea contenta.
Esta es la madre que soy, pero también la que quiero ser. 


sábado, 1 de septiembre de 2012

Más premios y gracias

Siempre me sorprende cuando recibo algún premio por "El Rumor de las Libélulas".
También me alegra, quizás porque me hace sentir que a fin de cuentas no lo estoy haciendo tan mal, y que mi camino como madre es compartido y sentido por otras personas que, como yo, viven su maternidad desde la mirada sabia de nuestros hijos, nuestros maestros.
Desde hace meses, tengo algunos premios recibidos y guardados con mucho cariño en el blog, que hoy quiero compartir. Porque agradezco el que alguien se haya acordado de nuestras historias, porque agradezco esa presencia silenciosa e "invisible" de las otras mamis que extienden sus manos reconociéndose unas a otras en sus bellas imperfecciones y sus anhelos de mujer y de madre.

- Hay un premio que he recibido desde varios lugares. Se trata del premio Liebster blog, pero... ¿alguien sabe quién o qué es Liebster?
Este premio se concede a blogs que tengan menos de 200 seguidores, y me ha llegado a través de Estela, de "Nutrición esencial", de Carmen, a través de su blog "LaGallina pintadita", y en un formato distinto, de "Mamá colibrí".


"La gallina pintadita" me proponía contestar a algunas preguntas:

1. Si el nombre de tu blog ya hubiera estado ocupado... que otro nombre le hubieras puesto?
mmmm, no pensé en ello, ya que era difícil que lo estuviera ;-)
2. Serie favorita de televisión
"Los pilares de la Tierra" y "Taken" ("Abducidos")
3. Dónde y cómo conociste a tu pareja
mmmm... larga historia. La cuento mejor tomando un café ;-)
4. Qué te gustaría hacer con tu vida cuando te jubiles
Reir mucho, viajar, sentirme en paz, ayudar todo lo que pueda y disfrutar mucho de todo
5. Si te vieras obligado a ocupar parte de tu tiempo libre en alguna actividad benéfica... qué tipo de actividad elegirías?
Me gustaría poner en marcha un proyecto de ONG para ayudar a la reinserción de mujeres que han sido obligadas a prostituirse. De momento lo voy a intentar, empiezo ya.
Siempre he sentido empatía por la mujer que ha perdido su dignidad
6. ¿Campo o ciudad?
Ser feliz. En el campo o en la ciudad.
(Me encanta vivir en la ciudad, aunque me he criado en una casa frente al mar, con un pinar... amo la selva y los bosques, cuanto más densos mejor. Y el desierto como un lugar muy especial de encuentro con una misma...)
7. Si tuvieras de nuevo 18 años y tuvieras que elegir qué estudiar... elegirías lo mismo que hiciste o cambiarías de opción?
No sé lo que haría si tiviera 18 años otra vez
8. Te dejan cambiar una sola cosa de tu pasado, cual elegirías?
Alguna cosilla, alguna cosilla, jeje
9. Recuerda el día más feliz de tu vida
¿Sólo uno?
10. Cómo eliges los temas para tus post?
Generalmente después de algún episodio intenso emocionalmente, escribir me ayuda a integrar la experiencia, a veces a recordarme que no lo estoy haciendo tan mal...
11. Qué tarea doméstica te toca más las narices hacer?
Planchar, quitar el polvo... no me apasionan las atreas de la casa y si las puedo compartir, comparto

Este premio se lo paso a Lemo, y a su blog "Mi mundo en un desván" , para que siga compartiendo desde el corazón y con la honestidad con la que lo hace.
- El siguiente premio, me vino desde el blog de Carol, "Con ojos de madre", y desde "Portando otro angelito", de Cayetana. Es un premio al blog original, ¡divertido, eh?!


El blog trae tres requisitos para recogerlo:
1.Nombrar a quién te lo haya dado.
2. Decir una frase que te defina: "...Soy astrónomo - me contestó el ciego. Luego, se llevó la mano al pecho y dijo: Sí, observo todos estos soles, y estas lunas, y estas estrellas"... aunque sinceramente, creo imposible que nadie pueda ser definido por una sola frase.
3. Entregárselo a 10 blogs. Todos los que he elegido me parecen muy originales. Ahí va:
Mamá Colibrí.
Amor y Apio.
Nutrición Esencial.
Maternidad Consciente
Mamás que miman
Crecer juntos con Arte 
Femenino y Plural
Movimiento creativo en Familia
Mi blog verde
Criando con seis sentidos

-Otro premio que me hizo mucha ilusión fue el que recibí con mucho cariño de manos de Colo (gracias por estar), de "Buceando en mí", y que también trae preguntitas:

Un libro que aconsejas: ¡Muchos, pero sin atiborrarse a leer, saboreándolos y disfrutándolos! Pero sin duda, para muchas, para todas, "Cuerpo de Mujer, sabiduría de Mujer", de Chistian Northrup.
Un juego, juguete o actividad que no falla en tus nanicos: Ir en bici, los cuentos y cualquier lugar donde se pueda trepar.
Una canción infantil: "Los pollitos"
Un buen plan: Naturaleza salvaje, una buena cena, reunión de amigos, un viaje.
Una canción: "Last dance", de Donna Summer. Siempre me hace bailar!
Este premio se lo doy a Ruth, y a su blog "Desde el lado bello de la vida", por eso mismo, por estar ahí. (Y ahora Ruth, este premio lo tienes que compartir, ¿vale? ;-)
-Y el último premio que recibí y que me hizo mucha ilusión, fue de "Mamá colibrí", un canto a la hermandad entre mujeres, un premio con olor a flor...
Este premio lo comparto Carol, de "Con Ojos de madre", pero también con Marta, con Colo, con Tatiana, Romina, Maite, Ruth, Celia... con todas las mujeres que no compiten más, a quienes han aprendido a alegrarse por lo bueno que le pasa a otras, a quienes buscan reunirse con otras en círculos, a quienes calientan sus manos junto al mismo fuego, a quienes lo encienden.
Este premio se lo paso a quienes disfrutan de la naturalidad y la espontaneidad y no necesitan máscaras para hacerse amar.

Voy a completar esta entrada con un último premio que recojo de Colo, a través de su blog, lleno de sensibilidad, "Buceando en mí:
"El premio, nos invita a contar 7 cosas acerca de nosotros:
1. Me encanta comer, y en mi casa nunca falta un paquete de espaguetis en la despensa ;)
2. Siento la naturaleza como mi verdadero hogar y amo los bosques, cuanto más densos mejor, pero he elegido vivir en la ciudad, aquí tengo mucho que aprender, por ejemplo a seguir conectada con la naturaleza y a estar en calma aunque esté rodeada de hormigón, tráfico y estrés :)
3. Tengo bastante mala leche, que voy aprendiendo a canalizar como puedo
4. Disfruto mucho con el cine clásico de los años 40 y 50
5. Me gusta mucho viajar, y no me importa repetir destino... me gustaría ser como Mary Poppins porque ¡cada vez llevo peor lo de hacer maletas!
6. Me encanta tener gente en casa, organizar cenas, comidas y encuentros con amigos, aunque...
7. Puedo estar sola varios días seguidos y no me aburro!
Este premio se lo paso con cariño a todas las personas que les haga ilusión recogerlo! ;)

lunes, 9 de julio de 2012

Gracias por enseñarme a volar

Mi querida hijita, mi tesoro grande y hermoso... cómo darte las gracias por enseñarme tanto...

Hoy era uno de esos días en los que necesito meterme hacia adentro, en mi cueva, en mi soledad sagrada... no me apetecía ni jugar ni reir contigo, ni hilar tus historias con las mías, solamente quería econtrarme a solas. He hecho todo lo posible por encontrar a alguien con quien dejarte esta tarde, pero la Madre Divina, en su inmensa sabiduría y amor, ha hecho que finalmente me quedara contigo hoy. Mientras yo tenía mi lucha interior, tú me enseñabas con tu risa, tus bromas, tus hilarantes descubrimientos, con tu fuego precioso y expresivo. "¡Mamá, mami, mamita, ven!" Y en algunos momentos me ha faltado amor. Y lo he podido ver. Al menos.

Cuando claramente he sabido que nos íbamos a quedar toda la tarde juntas, primero he querido huir, he querido escapar corriendo, salir de mi cuerpo, pero en seguida me he propuesto aceptar "lo que es", transmutar "eso", esa sensación antigua, ese egoísmo y esa cobardía que a veces se quiere imponer... así que he tomado las riendas, y con mucho amor le he dado la vuelta a la tortilla. Entonces tu risa ha empezado a brillar en la oscuridad, en mi penumbra, y el sonido de tu voz a sonar a música celestial. Y al salir de tu boca la palabra "mamá", mi corazón ha empezado a saltar de alegría, y he recuperado la completa certeza de que estar contigo es lo más sagrado y precioso que puedo hacer en estos días, que estar contigo llena mi alma de un amor tan inconmensurable que mi alma casi puede volar, que estar contigo devuelve a la vida cada célula de mi ser, que renazco cada vez que nos miramos fijamente y viajamos juntas a nuestro mundo particular...

Ahí descubro en mí a la madre severa, amarrada y amargada, para quien "sacrificio" significa "pérdida (de una misma -falso-) y dolor", y entonces el Amor, a través de tí, gran maestra,  me recuerda que "sacrificio" es el oficio de hacer que cada momento sea sagrado, de honrarlo, de entregarse a él.
Y recuerdo que precisamente para recordar esto tatué tu nombre en mi brazo: Nur. Luz. Luz divina. نور. Luz que ilumina mi camino cuando me pierdo.

Entonces mi mente y mi corazón se iluminan con tu luz, con tu Nur...
Una vez más, gracias princesa Nur. Gracias, gracias, gracias.


*Nuestros hijos solamente quieren y necesitan nuestro amor, no necesitan grandes cosas, grandes juguetes, espectaculares salidas. Solamente nuestro amor presente y disponible. y disponen para reclamarlo de muchas maneras, unas más sutiles, otras menos, pero que solamente debemos interpretar como lo que son: "¡Mamá, mami, mamita, ven!"
Ese es uno de los misterios de la maternidad: desde afuera, el sacrificio se ve duramente, mientras que una vez que somos m-padres, y nos abrimos a ello, descubrimos que se trata del oficio sagrado de entregarse y de honrar cada momento. Este es mi destino como madre, mi Maktub.

sábado, 9 de junio de 2012

"No me adaptaré al mundo...me adapto a mí misma"

...y en el caso que nos ocupa, a mi hija y nuestras circunstancias tan personales.

Como el tigre, camino sola. No es que me sienta sola, o que no me guste la gente, o que no tenga amigos. Quien me conoce sabe que me encanta organizar encuentros, cocinar para mis amigos y que  mi casa es de todos. Me considero una buena amiga. Pero nunca he sido de manadas, sino más bien de caminar a mi aire... y con la maternidad no iba a ser distinto:

He leído y he escuchado varias veces que una mujer nunca debería criar sola a un hijo. Las siguientes palabras de Laura Gutman han sido muy leídas y compartidas por madres de todas partes el mundo que, cada vez más, se únen formando redes de mujeres que sostienen un modo de crianza más apegado, respetuoso y cercano, en donde la madre o las figuras de apego están disponibles y presentes:

"Tengo la certeza de que hemos sido diseñados como especie de mamíferos para vivir en comunidad, y que a lo largo de la historia hemos constituido tribus o aldeas para compartir la vida. Hoy en día los grandes centros urbanos se han convertido en el peor sistema para criar niños, ya que las madres estamos cada vez más solas y aisladas, por lo tanto los niños tienen pocas personas a quienes recurrir en sus rituales cotidianos.

Necesitamos reinventar un esquema antiguo pero con parámetros modernos, siempre y cuando haya un conjunto de mujeres criando niños. No importa cuántas ya que una sola madre no logra criar a un niño. Pero cinco madres juntas pueden criar a cien niños. El secreto está en el conjunto, en la solidaridad, la compañía y el apoyo mutuo.  Ninguna mujer debería pasar los días a solas con los niños en brazos. La maternidad es fácil cuando estamos acompañadas. No juzgadas ni criticadas ni aconsejadas. Simplemente junto a otras personas, en lo posible junto a otras mujeres que estén experimentando el mismo momento vital. Cuando las mujeres estamos intercambiando conversaciones, bromas, llantos o recuerdos con otras madres, nos resulta muy liviano permanecer con nuestros hijos. En cambio, cuando estamos solas, creemos que no somos capaces y suponemos que deberíamos dejar a los niños al cuidado de otras personas para “ocuparnos de nostras mismas”. Frecuentemente no registramos que el problema está en la soledad de permanecer junto al niño. No en nuestra incapacidad para amarlos.
Por eso, insisto, es responsabilidad de las mujeres reconocer que  necesitamos volver a juntarnos. Que si funcionamos colectivamente y dentro de circuitos femeninos, la maternidad puede resultar mucho más dulce y suave."

Hace poco estuve compartiendo con mi amiga Ileana, doula y partera, quien me dijo que ella se sentía incapaz de criar a un hijo estando en mi situación. Esto es: en una ciudad, pasando 8 horas al día con mi hija que no va a la guardería (Alex trabaja por las tardes, así que por las mañanas estamos los tres, salvo los dos días que desde hace unos meses voy a kung fu), sin apenas ayuda y sin una red de mujeres con la que compartir. Ls fines de semana, todo sea dicho, son mucho más relajados.

Pues esta es mi situación, y a veces se me hace muy duro, esa es la verdad. Y ya llevo así 2 años, y de verdad que he intentado abrirme al concepto de "tribu": Intenté conectar con algunos grupos de crianza y, sinceramente, me aburría mucho. Lo dejé. Intenté crear una red entre mis amistades que me ayudaran en la crianza creando lazos con Nur, y nada.
Aún así, cuento con mi pequeña tribu: cuento con un compañero maravilloso, un padre dedicado con quien Nur comparte una conexión muy especial, que me cuida y me sostiene cuando se me van las fuerzas; cuento con la ayuda eventual de la abuela paterna de Nur que se queda 2 o 3 horas a la semana y con quien comparten experiencias alucinantes (es una abuela muy peculiar :)
Con mi madre, que a su manera me ayuda mucho desde la distancia. Cuento con una pareja de amigos maravillosos de quienes no quiero abusar porque tienen muy poquito tiempo, aunque ellos adoran a Nur y para ella son dos figuras más de apego. Con mi cuñada, de vez en cuando. Tanto ella como mi suegra tienen trabajos en los que viajan mucho y tienen horarios cambiantes, y aunque son figuras de apego para Nur, su disponibilidad no suele ser mucha debido al trabajo (que nadie diga que los artistas no trabajan!). Y cuento con el amor de mi gente querida, que más o menos cerca de Nur, me da fuerzas, energía y alegría (y el guaraná!).

En fin, que a veces lo paso mal, se me van las fuerzas, pierdo el norte, el sur, el este y el oeste, pero siempre pienso que Nur nos ha elegido por algo, que ha elegido esta familia particular y esta madre con quien pasa casi todo su tiempo. No sé si es esto lo que su alma necesita, pero quiero pensar que sí, que así es, que cada alma busca las circunstancias que necesita para desarrollarse y crecer procurando las experiencias necesarias para su evolución, sean estas las que sean.
Como dice su padre, Nur también es tigre, para ella la soledad bien entendida no es algo negativo... Aunque es muy social, ella es independiente, aunque sabe que todavía me/nos necesita para hacer casi cualquier cosa (y en ese proceso de autonomía-independencia-apego total lleva ya 4 meses y lo que le queda :)
El retrato que le hizo su padrino hace un año, parece ahora que hubiera sido premonitorio: en él, Nur aparece libre, fuerte, independiente, tiene alas para volar, pero necesita caminar a lomos del tigre este primer tramo de la vida.  Las libélulas revolotean alrededor, simbolizando el cambio constante de visión y el aprendizaje desde nuevos puntos de vista.

Me he llegado a sentir bicha rara por no conectar con los grupos de crianza, ni siquiera con la Tribu 2.0, la red virtual de madres blogueras, pero es la verdad, yo nunca he sido de grupos, me crié como hija única jugando en la naturaleza todo el día, con mi imaginación, con los árboles, con mi perro, el mar, las rocas... y  ahora, con Nur, tratando de hacer que cada día sea especial y creando situaciones y encuentros con otros niños (o no) y ambiente de juego para que Nur no deje de ser feliz. Tratando de no repetir patrones negativos, mejorando lo que puedo como mi madre intentó mejorar lo que ella había vivido. Como hacemos todas las madres. O casi todas. 
Simplemente quiero que mi cría crezca con amor y sea feliz, pues yo ya lo soy. Con mi soledad, estando conmigo misma, observando a mi peque, tratando de encontrar nuevas formas de conectarnos y de comunicarnos... esto no significa que no necesite ayuda, que no sea muy duro a veces, que sea auto suficiente. No
Necesito ayuda, comprensión y apoyo, pero hay el que hay. Y acojo lo que hay. Las circunstancias me llevan a esta soledad compartida con mi hija, en la ciudad, teniendo que cojer el coche los días de mucho frío para encontrar cosas divertidas para hacer juntas en la ciudad. No sé a dónde me llevará esto, a dónde nos llevará. Pero sé que cada uno de nosotros es perfecto, único e irrepetible. Que nuestros mapas de viaje son también únicos e irremplazables. Y que en este mundo, nada es azar. Ni nuestras preferencias e inclinaciones, ni nuestros gustos, ni las amistades de las que nos rodeamos, ni la casa o la ciudad o los cuerpos que habitamos. Y trato de encontrar la armonía en todo lo que hago, de envolver mi vida con el manto de la aceptación, la paciencia y la alegría, y quizás por eso mismo puede parecer que no necesito ayuda. Nada es azar. Todo está bien así. Esto debe ser lo que necesita Nur, quien por otro lado es una niña feliz y un alma grande, muy grande. Como su padre. Capaces de ver más allá de las apariencias y del velo de Maya.
Somos una tribu pequeña, pero lo llevamos bien.
Pensando en septiembre, en el otoño y en el duro invierno, Alex y yo nos estamos organizando el tiempo de una forma distinta según las necesidades que vamos teniendo los tres, y creo que todo va a ir bien. Al menos eso es lo que voy aprendiendo sobre la marcha. Todo termina bien. Al menos en mi mundo, en mi vida.

"Me niego a vivir en un mundo ordinario, como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo mi mundo. No me adaptaré al mundo...me adapto a mí misma"
Anaïs Nin


El no adaptarme al mundo, el adaptarme a mí misma, puede sonar egoísta, pero yo sé que no lo es. Solamente yo sé qué entrego al mundo y qué recibo de él. Cuánto me dejo abrazar por la Madre Divina y cuantos brazos pone ella en mi camino para que me ayuden y yo aprenda el arte de amar sin buscar, sin desear, sin quejar, sin juzgar.