Desde que estuvimos en Mallorca, las últimas semanas te estás revelando como un alma sociable, simpática, alegre y generosa, siempre dispuesta a regalar sonrisas a las personas que sin temor se asoman a tí ...
Sin temor a descubrir a su niño interior herido o triste, sin temor a ver reflejados en el espejo puro que los bebés sois sus miedos más profundos, miedos a no ser aceptados, a no ser merecedores de amor...
Gracias querida Nur, por ser una gran maestra para mí.
Porque gracias a tí conecto cada día con mi niña interior, gracias a tí estoy aprendiendo a estar siempre dispuesta a hacer un tzim tzum, a entregarme sin condiciones a otro ser olvidándome de las necesidades y exigencias de mi ego, porque gracias a tí sonrío cada día, me emociono, y conecto con la dulzura que habita en mi alma femenina.
Gracias querida hija, porque me estás enseñando un lenguaje nuevo, lleno de ternura, y a veces de fuerza, pues siempre te encargas de recordarme que naciste con la erupción de un volcán...
Gracias porque llenas de Arco iris los días de lluvia, porque en tu mirada reflejas lo que soy y me lo recuerdas sin juzgarme, porque me recuerdas la belleza y el milagro de la vida cada vez que te miro...
Cada día que pasa me haces crecer en amor; yendo mas allá de mí misma...
Te amo chiquitina, eres pura luz...

Esta foto es del día que os conocisteis, algún día te contará lo que pásó justo después de tomar la foto)



Te diré que tu padrino hizo una observación como poco, curiosa. De esas que sólo a él se le ocurren hacer... El día escogido para la celebración era un día especial, pues el 22 es un número maestro en numerología, día que el universo escogió para que coincidieran en Madrid tus dos padrinos, Khaoula y David.



Cada día conecto más con Nur y voy disfrutando más de su compañía, de jugar con ella, de los momentos de alimentarla, de inventarme canciones, de abrazarla, de quedarnos mirándonos a los ojos largos momentos fuera del tiempo y del espacio, de mirarla furtivamente mientras duerme, de escuchar sus ruiditos... de nuestros bailes y meneos... ella es una gran bendición, un milagro dentro de un cuerpecito de bebé, el regalo más grande que me ha dado la vida junto al amor que vivo con Alex... ¡Gracias Vida! ¡Gracias dios padre-madre! 

Mona es una mujer mágica y visionaria, y como Sacerdotisa del Mar, trabaja en conexión con los cetáceos y seres de luz del mar para la sanación de las aguas del planeta, de los mares y de los océanos, que representan el inconsciente colectivo y nuestra memoria ancestral.