lunes, 28 de junio de 2010

Vienes a través nuestro, pero vas más allá...

Querida Nur,
Desde que estuvimos en Mallorca, las últimas semanas te estás revelando como un alma sociable, simpática, alegre y generosa, siempre dispuesta a regalar sonrisas a las personas que sin temor se asoman a tí ...

Sin temor a descubrir a su niño interior herido o triste, sin temor a ver reflejados en el espejo puro que los bebés sois sus miedos más profundos, miedos a no ser aceptados, a no ser merecedores de amor...

Gracias querida Nur, por ser una gran maestra para mí.

Porque gracias a tí conecto cada día con mi niña interior, gracias a tí estoy aprendiendo a estar siempre dispuesta a hacer un tzim tzum, a entregarme sin condiciones a otro ser olvidándome de las necesidades y exigencias de mi ego, porque gracias a tí sonrío cada día, me emociono, y conecto con la dulzura que habita en mi alma femenina.

Gracias querida hija, porque me estás enseñando un lenguaje nuevo, lleno de ternura, y a veces de fuerza, pues siempre te encargas de recordarme que naciste con la erupción de un volcán...

Gracias porque llenas de Arco iris los días de lluvia, porque en tu mirada reflejas lo que soy y me lo recuerdas sin juzgarme, porque me recuerdas la belleza y el milagro de la vida cada vez que te miro...

Cada día que pasa me haces crecer en amor; yendo mas allá de mí misma...
Te amo chiquitina, eres pura luz...

Apapachar a la madre

Hace unos días, 40 días después del parto, cerré un nuevo ciclo. El ciclo que ha comprendido mi embarazo y parto.
Y lo hice con un ritual de cierre que me ofreció mi querida Ileana, un ritual heredado de las chamanas mexicanas conocido como "apapachar a la madre".

Para ello quise que estuvieran conmigo Ileana y Graciela, pues ambas han compartido conmigo las últimas semanas del embarazo, además del parto y el puerperio, partes de la etapa más intensa y salvaje (entendida como orgánica, natural), que he vivido como mujer hasta el momento.
También quise que estuviera mi amiga Ruth, sin cuyo apoyo y presencia incondicional estos meses no hubieran sido los mismos. Otras mujeres estaban invitadas, pero por una razón u otra, no pudieron estar. Y así fue como fue este ritual, íntimo y pequeño...

Mientras Ruth tenía a Nur en brazos, Ileana y Graciela me envolvieron con un pañuelo y estirando iban haciendo el gesto de "cerrarme", lo que se iba produciendo con cada "apretón".


Sentí como mis huesos y mis carnes se "contenían" de nuevo, fue como si "regresaran" a mi cuerpo, en el cual durante los últimos meses de embarazo, y sobre todo en el parto, se había producido un rompimiento total, para dar vida a un nuevo ser, para culminar la gestación de una vida que aterrizaba a este mundo a través de las aguas de mi vientre expandido.

Fue un ritual sencillo, en el que estuvimos todo el rato charlando, como estas conversaciones de mujeres que se dan en las cocinas de las casas, pero mientras tanto, dentro de mí se estaba cerrando algo, no sólo física, sino energéticamente. Y lo estaba sintiendo.

Por la noche sentí el cambio definitivo, demasiado íntimo para compartir fuera de la pareja, pero supe que otra vez mis hermanas me habían ayudado,me habían a-pa-pa-cha-do... De nuevo a Ileana, a Graciela, a Ruth: Gracias

Puedes hacerlo en casa, aquí una sencilla propuesta:
Círculo de compartir, cómo ha sido mi vivencia del embarazo, del parto. ¿Cómo me siento ahora?
Baño vaginal de vapor y/o masaje con aceites esenciales en abdomen, manos y pies (aceites esenciales sugeridos. Ciprés, Jara, Mirra, Amaro, Salvia, Amaro).
Cierre con rebozo o pañuelo.
Compartir bebida y comida

miércoles, 9 de junio de 2010

All you need is Love

Nunca imaginé cuánto iba a necesitarme Nur, ni que la iba a tener todo el día encima, ni que dormiríamos juntas... pero así ha sido desde la noche en la que ella nació. La pusimos en el moisés junto a nuestra cama, y no tardó nada en empezar a reclamarnos, así que la metimos en la cama con nosotros... y hasta ahora. No se volvió a plantear el tema. Porque nos parece natural, y porque nos gusta a los tres.

Después, preguntando aquí y allá (a Mónica, la pediatra de Nur, a Ileana y a otros profesionales y padres) fue cuando aprendí que no sólo es natural que el bebé duerma con los padres, y que se llama colecho, sino que es además altamente saludable y beneficioso para el peque.
La frialdad del espacio vacío que se crea alrededor de él mientras duerme en un moisés o en una cunita puede ser aterradora para algunos bebés, después de haber estado nueve meses en el calorcito de la barriga, protegidos por las paredes del útero y envueltos por el líquido amniótico y por el olor de su madre.
Cuando Nur nació le daba miedo este mundo, tan diferente al lugar de donde ella venía. Y buscaba el contacto con su madre o con su padre a todas horas... y lo sigue haciendo.

También creo que cuando las necesidades emocionales de un bebé son atendidas en los primeros meses de vida, el niño crece con más autoestima, sabiendo que sus necesidades siempre van a ser escuchadas y atendidas, y creciendo sobre unos pilares tan fuertes como el amor incondicional de unos padres amorosos y sensibles. Merece la pena este camino de aprendizaje de la entrega total, merece la pena el llevar a Nur en brazos todo el día, el dormir abrazadita a ella (que además me encanta), y disfrutar de todo ello, pues a la vez que Nur crece como bebé, yo crezco como madre y como mujer, y mi corazón se abre cada día un poco más.

martes, 25 de mayo de 2010

La madrina

Khaoula más que una madrina es una Hada madrina, puede viajar por todo el planeta y aparecer en cualquier lugar, pues, como descendiente de nómadas, ella pertenece al mundo y a la vez no pertenece a nadie, ni siquiera al tiempo.

A nosotras nos une un vínculo muy antiguo y lejano, con lo que nuestro reencuentro después de mucho tiempo ha sido una celebración de la vida y del crecimiento. Ha sido un reencuentro de hermanas, muy muy esperado. Cuando se da esta clase de amor, el tiempo no parece haber pasado y se comparte siempre el presente, como un don.
En ella siempre tendrás el ejemplo de sensibilidad y fuerza en armonía, y espero también que ella pueda ser el puente entre tú y Africa, ya que en ese continente hunde sus raíces fuertes como las del baobab, el árbol sagrado.

Khaoula es una princesa oriental, una guerrera poderosa que trae con ella la inmensidad del desierto, el rumor del agua entre las palmeras y la calidez del sol del Meditarráneo, con la que se expresa su alma amorosa y dulce...
Y aunque a veces lo olvide, ella tiene la sabiduría de la Naturaleza, la profundidad del cielo estrellado y la generosidad y la abundancia de la Madre Tierra, siempre compasiva y amorosa.
Cuando sientas que este mundo es duro y cruel, en ella podrás ver reflejadas las montañas, las cascadas, los océanos, los hermosos templos y la exhuberante naturaleza que ella habrá visitado en sus viajes, que forman el tapiz de bellos colores del que tú, mi querida hija, formas parte.
Y te recordará que tú vienes del amor, y que eres Amor.

El padrino

Quisimos que David fuera tu padrino porque le queremos mucho, porque tiene un corazón bondadoso como pocos y porque es un ser mágico, antiguo, cósmico.

Además de ser una persona que gana en las distancias cortas, él es un artista increíble, de los armónicos de su voz nacen estrellas y auroras boreales.
Otro de sus dones es el de la pintura,es un artista de los colores y las formas.
Y como tu padre, también es un Mago, de los de verdad, de los que no temen bajar al Hades y bailar con su propia sombra, fuerte, valiente.

Durante un tiempo oí hablar de él, pero no fue hasta el año pasado, en París, cuando le conocí de verdad. Nos guió a tu padre y a mí en una visita realmente mágica y esotérica a la catedral de Notre Dame (Nuestra Señora), a través de las huellas de la Diosa, de la alquimia y del Tarot.
Tú lo viviste todo desde muy cerquita, pues ese fin de semana tu padre y yo tuvimos una conexión muy fuerte y preciosa contigo...
Ese día se retomó una conexión preciosa entre nosotros y él, y ahora es tu padrino, una de las personas que has elegido para custodiarte, para estar ahí cuando lo necesites, para quererle.

Ojalá nunca olvides que la magia existe, pero si algún día hija mía lo haces, y nosotros no estamos, él te podrá ayudar a encontrar de nuevo el camino de baldosas amarillas que conduce hasta Oz, pues tu padrino vive allí, nunca lo abandonó

Esta foto es del día que os conocisteis, algún día te contará lo que pásó justo después de tomar la foto)

domingo, 23 de mayo de 2010

Ceremonia de bienvenida a Nur

El sábado 22 de mayo del año del Tigre, celebramos un ritual para honrar tu nacimiento. Contabas con un mes y tres días en este mundo. El lugar escogido por tu padre fue el Cañón del Río Lobos, la provincia de Soria, uno de los lugares de poder más bonitos de la península ibérica, por la gran intensidad de las fuerzas telúricas que despliega y por haber sido lugar de culto muy venerado desde los tiempos más antiguos.
Por la mañana te despertaste muy risueña y tranquila, ¡sabías que iba a ser un día muy especial...!
Cuando llegamos al lugar, nos encontramos abierta la iglesia de San Bartolomé, un lugar construido por los maestros templarios, lleno de símbolos y de misterio, y donde unos pentáculos con la punta hacia abajo, en los rosetones del templo, nos recordaban que en los tiempos antiguos allí se practicaba el culto a la Madre Tierra.

Dentro del templo, tu carita se llenó de asombro y reconocimiento, respirando la paz del lugar, sonriendo quizás porque sabías que estábamos allí por tí, y porque nos tenías preparadas hermosas sorpresas ese día.
En un momento dado, tu padrino David , de pie frente al altar mayor, improvisó un hermoso canto gregoriano con unos armónicos tan profundos que llenaron todo el espacio sagrado, envolviéndonos en una energía del recogimiento y de paz. Fuí a buscar a tu padre, que acababa de salir para cambiarte, y cuando regresamos los tres, David seguía cantando, e improvisó un bello Ave María, esta vez frente al altar lateral, delante de la Virgen de la salud, de quien tocaste el manto con tu manita.

Ese día estuvimos todos los que teníamos que estar. Con nosotros estaban los amigos que habían querido y que habían podido venir a pasar el día juntos y a celebrar contigo en este día tan especial. Cuando salimos del templo, compartimos ricos alimentos a la sombra de unos árboles. (¡Gracias Madre Tierra!)
Tú estuviste tranquila y risueña, disfrutando de la naturaleza y de la energía del lugar (durante todo el día comiste muy poco, pues parecías nutrirte del magnífico prana que se puede respirar allí).

Más tarde visitamos la Cueva Grande, una de las cuevas donde los antiguos realizaban sus ritos, y justo después, poco antes de que se pusiera el sol, tuvo lugar tu ceremonia de bienvenida en otra cueva, llamada Cueva de las Iniciaciones, rodeados de los espíritus del lugar, de las nubes de algodón, las enormes piedras, los pajaritos y las libélulas como testigos de la celebración.
Tú habías estado durmiendo hasta entonces, y abriste los ojos en el mismo momento en el que comenzó el rito. Fue un ritual precioso, y en él recibiste los regalos y dones que teníamos preparados para tí, recibiste formalmente tu nombre, fuiste reconocida y bendecida por los seres de los cuatro elementos y presentada al universo.
Durante el ritual, tus padrinos aceptaron con todo su corazón custodiarte y estar ahí para tí, y cantamos tu nombre, como una letanía, un susurro al viento, con un sonido que fluía de los corazones de cada uno de los que formábamos parte del ritual.

Y mientras, tú, mi pequeña, observabas todo lo que iba ocurriendo, totalmente conectada, con los ojos bien abiertos, relajada y feliz, como habías estado durante el resto del día. Estuviste muy activa y participativa, tocando con tus manitas los regalos que ibas recibiendo, conectando visualmente con cada uno de los que estábamos allí, hasta que terminó el ritual y, como no, necesitaste que te cambiáramos el pañal.
Te diré que tu padrino hizo una observación como poco, curiosa. De esas que sólo a él se le ocurren hacer... El día escogido para la celebración era un día especial, pues el 22 es un número maestro en numerología, día que el universo escogió para que coincidieran en Madrid tus dos padrinos, Khaoula y David.

Bien, esto ya lo sabíamos... pero lo más curioso, es que el valor numerológico de tu nombre, Nur, suma 17 (que suma 8), que es la carta de La Estrella del Tarot (que tiene ocho puntas)... bien, pues en esta celebración nos encontrábamos exactamente 17 personas. Y tú recibiste de tu padrino un colgante de oro con una estrella de ocho puntas grabada en él.

Y como siempre, rodeándote de magia, las libélulas nos acompañaron con su presencia a lo largo de todo el día, susurrando que, quizás, hace mucho, mucho tiempo, todos los que estábamos allí nos habíamos prometido volver algun día a juntarnos en el mismo lugar para celebrar algo muy, muy especial.

martes, 18 de mayo de 2010

Abrazando el llanto sanador

El tema del llanto ha sido y es motivo de atención constante desde que nació Nur, al princio lo pasábamos fatal intentando averiguar qué quería, a veces creíamos que tenía hambre y después de comer seguía llorando... Nos costó un poco aprender cuándo llora porque necesita comer, o tiene gases, o quiere que la cojamos y que bailemos... o porque necesita liberar su estrés a través del llanto sanador (y no es fácil, la verdad).

Cuando hemos comprobado que sus necesidades están cubiertas y que no le duele nada, dejamos llorar a Nur y liberar su estrés, permaneciendo siempre con ella en brazos, abrazándola suave y muy cariñosamente, dándole presencia y diciéndole que la queremos y que puede sentirse libre de expresar sus sentimientos. Ella llora durante un rato entre nuestros brazos, que puede ser entre 15 minutos y hora y media (alguna vez dos horas) haciendo pausas silenciosas de vez en cuando (este llanto es diferente a otros llantos), y luego se queda relajada y feliz. Después, a veces duerme como una marmota hasta que tiene hambre, y otras veces se queda relajada y espabilada mirando a su alrededor con sus grandes ojos bien abiertos y curiosos.

La pediatra de Nur, Mónica Delgado, nos recomendó un libro de Aletha J. Solter que profundiza mucho en el tema del llanto, se llama "Mi bebé lo entiende todo". ¡Para nosotros ha sido una bendición!
Así habla de los efectos secundarios que puede tener el no abrazar a un bebé cuando llora, o cuando se le deja llorar en soledad: ”... si se ignora a un niño mientras llora, puede minar la confianza que ha depositado en los padres, aprender que no puede contar con ellos cuando esté inquieto o alterado, también puede despertar sentimientos de indefensión , impotencia y miedo en el bebé y provocar problemas más adelante. ... puede hacerles sentir que no pueden influir sobre lo que les ocurre, crecer sintiéndose impotentes e indefensos, aparte de indignos, no merecedores de cariño e insignificantes.”

Esta teoría tiene muchos detractores, pues se entiende que para los padres puede ser muy difícil dejar llorar a su bebé, pero con Nur nos funciona. Igual que nosotros los "adultos" necesitamos llorar de vez en cuando, enfadarnos y gritar, igual lo necesitan los bebés. Así que le dejamos a Nur su espacio para llorar, mientras la abrazamos amorosamente y le decimos que lo está haciendo muy bien, que puede soltar, y luego se queda tranquila, despierta o dormida. Y feliz.
Cuando hay gente delante para mí es más didfícil, porque puede que me sienta juzgada, pues siempre hay alguien que sugiere algo...quizás tiene hambre, o a lo mejor tiene sed... ¿no tendrá sueño?...pero la verdad es que una madre o un padre conectado consigo mismo, puede conectar perfectamente con las necesidades de su bebé.

Poco a poco voy logrando saber cuándo Nur tiene hambre sin que llegue a llorar, solamente escuchando unos sonidos y gestos (¡Nur y sus manitas!) que sólo hace cuando tiene hambre. Para otras cosas, simplemente voy probando, aunque compruebo que el instinto maternal crece cada día y me posibilita el comunicarme mejor con mi hija.

Tanto Alex y yo somos terapeutas y hemos aprendido con los años a cuidar de nuestras necesidades emocionales para poder cuidar de las de los demás, pues es nuestra vocación y el camino de vida que hemos escogido, así que con nuestra hija no iba a ser menos.

Yo fui uno de esos bebés que no lloran nunca, quizás porque en su primera noche en el nido han aprendido que es inútil llorar porque nadie les va a hacer caso. Para la mayoría de los de mi generación fue así. No había que "malcriar" al bebé, y había que dejarlo para que "se acostumbrara".
Me gustaría que en la familia que estamos creando Alex y yo podamos llorar sin vergüenza y sientiéndonos queridos y comprendidos. Y creo sinceramente que permitiendo que Nur llore en mis brazos mientras la abrazo con cariño, ella crecerá sabiendo que no tiene por qué reprimir sus emociones, se sentirá segura con ellas, y sabrá que es amada y respetada por lo que es, con su luz y con su sombra.

Primer cumplemes de Nur

Ayer Nur hizo su primer cumplemes. Está más guapa cada día y más feliz, y me hace disfrutar de cada momento... a su padre y a mí se nos cae la baba.

La semana pasada fue nuestra primera semana solas después de que a Alex se le terminaran sus tres semanas de permiso por parternidad. Y la verdad es que fue una semana estupenda.
Disfrutamos de un par de visitas de amigos queridos que vinieron a conocer a Nur, y el jueves fue nuestro primer día con el grupo de crianza en Urdimbre, junto a otras mamás con sus bebés.

Alex está con nosotras por las mañanas, con lo que me da tiempo a arreglarme y a desayunar en condiciones; luego intento comer antes de que él se vaya y cuando lo consigo, tengo toda la tarde para disfrutar con mi pequeña. Ahora es todo mucho más caótico que antes de la llegada de Nur, pero me voy acostumbrando a este caos y empiezo a disfrutarlo... Por ejemplo, cuando fuimos al encuentro de crianza, quería llevar una ensalada de pasta para compartir, pero al llegar allí se me habían olvidado todos los ingredientes. Sólo llevaba la pasta hervida y unos huevos duros cortados. Cosas del puerperio, jajaja. Menos mal que ellas lo entendieron perfectamente.

Cada día conecto más con Nur y voy disfrutando más de su compañía, de jugar con ella, de los momentos de alimentarla, de inventarme canciones, de abrazarla, de quedarnos mirándonos a los ojos largos momentos fuera del tiempo y del espacio, de mirarla furtivamente mientras duerme, de escuchar sus ruiditos... de nuestros bailes y meneos... ella es una gran bendición, un milagro dentro de un cuerpecito de bebé, el regalo más grande que me ha dado la vida junto al amor que vivo con Alex... ¡Gracias Vida! ¡Gracias dios padre-madre!

sábado, 15 de mayo de 2010

Ternura...

‘¿De dónde vine yo? ¿Dónde me encontraste?’, pregunta el niño a su madre.
Ella llora y ríe al mismo tiempo, y estrechándolo contra su pecho le responde: ‘Tú estabas escondido en mi corazón, amor mío, tú eras su deseo.
Estabas en las muñecas de mi infancia; y cuando, cada mañana, yo modelaba con arcilla la imagen de mi dios, en verdad te hacía y deshacía a ti.
Estabas en el altar junto a la divinidad de nuestro hogar; al adorara, a ti te adoraba.
Has vivido en todas mis esperanzas, en todos mis amores, en toda mi vida y en la vida de mi madre.
El Espíritu inmortal que preside nuestro hogar te ha albergado en su seno desde el principio de los tiempos.
En mi adolescencia, cuando mi corazón abría sus pétalos, tú lo envolvías como un flotante perfume.
Tu delicada suavidad aterciopelaba mis carnes juveniles, como el reflejo rosado que precede a la aurora.
Tú, el predilecto del cielo; tú, que tienes por hermana gemela la prima luz del alba has sido traído por la corriente de la vida universal, que al fin te ha depositado sobre mi corazón.
Mientras contemplo tu rostro, me siento sumergida en una ola de misterio: tú, que a todos perteneces, te has echo mío.
Te estrecho contra mi corazón, temerosa de que escapes. ¿Qué magia ha entregado el tesoro del mundo a mis frágiles brazos?’


"La luna nueva", de Rabindranath Tagore

viernes, 14 de mayo de 2010

Mona

Anoche y por video-conferencia, mi querida hermana del alma Mona Valenas, le hizo a Nur la lectura de su carta de nacimiento.
Es un deleite escuchar a Mona, quien, siendo de Rumanía, posee un conocimiento del idioma castellano exquisito, y que además sabe expresar de manera hermosamente poética. Por eso me encantan sus cursos, su compañía y su presencia. Y porque trabaja con la energía del disfrute y de la Belleza. También disfruto muchísimo con su música, que puede transportarte ya sea a através del canto de los himnos sumerios que ella muy respetuosamente ha rescatado, o del idioma de los ángeles de John Dee, ambos lenguajes extrañamente hechizantes y trancendentales.

Mona es una mujer mágica y visionaria, y como Sacerdotisa del Mar, trabaja en conexión con los cetáceos y seres de luz del mar para la sanación de las aguas del planeta, de los mares y de los océanos, que representan el inconsciente colectivo y nuestra memoria ancestral.
Ella es una mujer de poder, que no teme bajar una y otra vez al inframundo, pues como la diosa Inanna, y esto es algo que tenemos muy en común ella y yo, sabe muy bien que cuenta con sus dones divinos para resurgir de cualquier lugar oscuro donde transite su alma.
Ella es madre soltera, primero lo fue de su hermosa hija Inanna, que nació en el agua y ahora tiene ocho años, y últimamente lo ha sido del caballero Lancelot, nacido en su casa de Famara, en la volcánica isla de Lanzarote en la luna llena del pasado 30 de marzo, muy cerquita del nacimiento de Nur, tal y como sugirió Mona hace dos años... "¿Te imaginas que nos quedamos embarazadas a la vez...?"

Hemos vivido nuestros embarazos paralelamente, y no puedo más que admirar y conmoverme enormemente la fuerza de Mona, su gran sensibilidad, su dulzura y su resistencia, cualidades que la hacen sacar adelante a sus dos hijos como una guerrera auténtica, desde la más absoluta entrega, donde no hay lugar para la queja ni para el resentimiento, y sí para la compasión y el amor incondicional.

Ella dice que es la energía de la Madre, que qué sería de este mundo sin este energía... y ciertamente siento lo mismo.
Gracias a su conexión con la energía de la Madre Divina, Mona puede manterner a sus hijos con la Magia, con la poesía, con la luz de las estrellas... pues ella vive de ello.

La fe en nuestra capacidades, el amor y la devoción por la vida, y la conexión con el divino principio femenino, pueden hacer de nosotras madres auténticas, madres coraje, madres fuertes y sanadoras que deciden educar a sus hijos en conexión y en armonía con la Naturaleza y con el Cosmos.