viernes, 9 de septiembre de 2011

Catarsis y libélulas

Catarsis. Llevo unos días luchando para que Nur duerma su siesta, para que coma, para que las cosas sigan como hasta ahora... y ya está bien. No es ella. Soy yo. Mi sombra se alarga demasiado, y ya es hora de transmutar. Las libélulas me lo vienen anunciando desde el principio con su rumor, que ya es un grito.

Esta mañana he tenido una catarsis. Simplemente necesito un descanso para sentarme y pensar y organizar de nuevo mi vida. Porque la siesta de la tarde se ha extinguido, y la de la mañana ha pasado a mediodía, justamente a la hora en la que preparo la comida, la hora y media antes de que Alex se vaya a trabajar. Así que hay que hacer cambios. Y tengo que ser yo, me tengo que adaptar a la nueva situación.

Levantarme, ducharme, hacer la compra y preparar la comida. Así podré dedicar la mañana a dar algún masaje y trabajar un poco en el estudio que recién hemos pintado. Así, cuando Nur se duerma la siesta de mediodía podré escribir, leer, meditar...
Creo que puedo estirar el tiempo, sí, creo que puedo hacerlo. Ya lo he hecho otras veces. Estando en hara, totalmente presente, respirando... Sólo serán unos meses, hasta que ella vuelva a hacer girar la rueda, hasta que lleguemos a un nuevo umbral... (me empieza a gustar la idea de cocinar por la mañana, creo que muchas madres lo hacen, luego ya te olvidas para el resto del día.)
Así que voy a tomarme el fin de semana para reflexionar un poco sobre esto y digerirlo, pues me ha venido un poco de sorpresa...

La libélula, criatura del viento que rompe con la ilusión de la rutina, me está enseñando a mirar la realidad desde otros ángulos, y me recuerda que los cambios deben hacerse, que ya es hora de madurar el fruto.

6 comentarios:

MaGiA dijo...

Siempre me han gustado las libélulas, me parecen dragones etéreos.
Desde que comencé a leer tu blog me he fijado que están por todos lados. Incluso hemos tenido durante días una cria de libélula verde viviendo en nuestro salón.
Abrazos viento cristal

Noraya dijo...

Hola!!
Pues cuando un animal se nos presenta de manera constante o llama a nuestra atención contundentemente SIEMPRE es por algo. Y eso pasa mucho con las libélulas, pues es un animal muy chamánico, nos trae la nueva visión, quizás otra forma de mirar el mundo, pero cambios... seguro.

Aunque mi animal chamánico es otro que me acompaña desde hace mucho, las libélulas empezaron a parecer en mi vida de forma mágica (por ejemplo a la orilla del mar Meditarráneo, extraño lugar, ¿no?) y supe que algo estaba pasando, que me traían cambios... sin saber que acababa de quedarme embarazada...

http://elblogdenoraya.blogspot.com/2010/03/mallorca-y-el-primer-mes.html

Un beso, ¡me encanta tu blog también!
:)

Cocolina dijo...

Noraya, estoy segura de que encontrás la manera de afianzarte en esta nueva etapa hasta, como tan bonito lo cuentas, sea Nur quién de una vuelta de tuerca y todo necesite mutar de nuevo. Al final siempre conseguimos aquietarnos y encontrar el huequito que nos corresponde en cada momento, o al menos, eso me gusta pensar a mí. A mí también me resultan mágicas y misteriosas las libélulas...
Un fuerte abrazo

Noraya dijo...

Esta mañana he podido empezar a leer "Libertad y límites, Amor y respeto" de Rebeca Wild y ME ENCANTA! Intuyo que puede cambiar mi vida como lo hizo "Moverse en libertad", las palabras de Rebeca resuenan en mí muy profundamente y me hacen sonreir el alma, incluso dejando al descubierto las enormes carencias de nuestra sociedad en cuanto a educación...

(por cierto Cocolina, ¡acabo de ver que tú también lo estás leyendo!) He visto tu blog recomendado en algún lugar, así que buscaré tiempo para bucear un poco en él... ¡me encantan las amapolas, es una flor que si se la arranca se marchita en seguida pero si está "en tierra" puede soportar increíbles tormentas! ;)

Un abrazo a las dos!

MaGiA dijo...

¿Adivina que libro llevo en el bolso? ;-DDD
Conocí a Rebeca Wild con "Ser para Educar" y estoy leyéndome toda su bibliografía. Es fascinate y tremendamente coherente.
Abrazos!

Unknown dijo...

la libelula! como me atrape con su magia!

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