martes, 28 de diciembre de 2010

¡No sin mi mamá!

Nur ya tiene 8 meses.
Esta semana, por primera vez, Nur ha llorado mucho los dos días que me he separado de ella. En las dos ocasiones, ha sido a la hora de irse a dormir, es decir, como mucho pasaría dos horas con su abuela en el primer caso y con Sara en el segundo caso, durmiendo en la habitación, hasta que llegara su padre, momento en el cual seguiría durmiendo... pero me sorprendió ver como el primer día, Nur no aceptaba mi marcha, lloraba desesperadamente y estiraba sus bracitos hacia mí, realmente no quería que me fuera, para ella era como si me fuera a ir para siempre... me pilló muy de sorpresa, y dudé entre irme o no, pero finalmente pensé que si lo que iba a hacer era bueno para mí, entonces era bueno para Nur, pues si yo estoy feliz, mi hija también lo está.

Al día siguiente de repitió la escena, esta vez yo estaba más fuerte (o más mentalizada)
...Y al siguiente día tuvo mocos. Y tos con mocos.
Por mi formación en medicina china y otras terapias, sé que los pulmones están relacionados con nuestra relación con el mundo, con el dar y tomar, con la libertad y la independencia. Y en este caso...con el apego.

Los días que siguieron traté de estar todo el rato con Nur, de compartir momentos "especiales" juntas, de demostrarle que todo seguía como siempre, jugando, bañándonos juntas, abrazándola mucho a la hora de dormir... pero ya no era como siempre, pero dándome cuenta de que ella lo necesitaba más, de que estaba más pendiente, de que le costaba más irse a la cama, no fuera a ser que me fuera a ir... Algo se había roto, algo había cambiado y ya nunca volvería a ser lo mismo...

Finalmente, y después de que vomitara dos o tres veces el biberón, la hemos llevado a la pediatra. Mónica me ha confirmado lo que yo sentía, que Nur está pasando por este proceso de "desapego", que es normal que en esta época (8 meses) se produzca una de las primeras "separaciones" de la madre, y que los peques suelen somatizar con mocos, pues se siente como un viaje de no retorno. "Es como se discute por primera vez cuando se está enamorado, aunque es inevitable, algo cambia", me ha dicho. Y lo he entendido perfectamente.
En este caso, Nur estaba vomitando porque todavía estaba digiriendo la experiencia de la "separación". Me ha contado que ellos crean mocos como una manera de reproducir de nuevo el medio líquido en el que se encontraban durante el embarazo, acojedor y cálido, en el que se encontraban totalmente envueltos y protegidos por el calor de la madre.
Me parece fascinante como se producen todos estos procesos, y como, a través del amor consciente, podemos transformar y sanar estas emociones que desde tan pequeñitos nos empiezan a afectar.
Así pues, cuando hemos llegado a casa, y mientras le daba la cena a Nur, entre mis brazos, le he dicho "Cariño, ya sé por qué tienes tos y moquitos, sé que fue duro para tí que nos separáramos el otro día, pero a veces esto tiene que ser así y nunca es para siempre. Siempre vuelvo. Te quiero. Sé que ahora estás en este proceso, y quiero que sepas que papá y yo te acompañamos, que no te dejaremos que lo vivas sola, que estamos contigo. te quiero, mi amor..."

Ella se ha acabado el biberón, y mientras se dormía, ha empezado a llorar,a gritar.... y cada vez se dormía más profundamente, mientras seguía llorando, y gritando... su pena, su tristeza... mi niña... y yo la he abrazado con todo mi amor, y acompañándola en este llanto sanador con el abrazo y la presencia silenciosa, he tomado conciencia, otra vez, de quán transformador puede llegar a ser el ser madre, de cómo aprendemos a entregarnos a otro ser tan incondicionalmente como nunca hubiéramos podido imaginar...
Ha sido como hacerle un tratamiento de sacrocraneal... y de hecho he pensado en hacérselo, pero sentía que tenía que ser así, en mis brazos, acariciándola y escuchando su llanto con todos mis sentidos y con todo mi corazón, envolviéndola en mi amor, consciente del vínculo que nos une...
He sentido que volvía a conectarme con Nur muy profundamente, las dos en nuestro proceso de ir separándonos poco a poco... la primera separación de muchas que vendrán después... a medida en que ella o yo vayamos necesitando más espacio, más independencia... unas veces el proceso será más difícil para una y otras veces lo será para la otra, pero siempre algo necesario y natural... pues en la naturaleza siempre hay ciclos, de nacimiento, de crecimiento, de desapego y de dejar marchar... (A la mañana siguiente:)
Nur lleva tomando homeopatía para los mocos 1 día. Jarabe Stodal y gotas Vipulam (espagiria).
Esta mañana se ha levantado sin mocos, y respira con mucha más normalidad, ya no tiene un "pitido" en el pecho, y los mocos en el bronquio han disminuido considerablemente, pues no los oigo al oscultarla y apenas ha tosido. Sé que la homeopatía funciona, pero también que es lenta y qu todavía nos quedan unos días... más también sé que cuando se nos da una espacio para expresar lo que sentimos, sin juicios, solamente apoyando nuestro proceso con una escucha silenciosa y amorosa, podemos sanar cualquier cosa. Y la verdad es que creo que el espacio que nos concedimos Nur y yo anoche a la hora de dormir, ha sido muy importante y muy sanador, pues ella necesitaba expresar su angustia y su dolor, y necesitaba saber que estoy aquí por ella, que la apoyamos y la acompañamos en su proceso... y es que el Amor es SIEMPRE, no lo dudemos, la mejor medicina.

lunes, 20 de diciembre de 2010

"¡Mi vida por un biberón!"

Madre mía, acabo de vivir una experiencia de primeriza total, que aunque ahora me hace gracia, los últimos tres días ha nublado mi felicidad plena. Estos últimos días no podía alimentar bien a Nur con los biberones, no tiraban suficiente, he tenido que tirar un montón de leche y de cereales, y renunciar a éstos últimos la mayoría de las veces para que la peque pudiera comer. Yo no entendía nada, no s eme ocurría qué podía ser, y me he sentido muy impotente.
Está claro que dar el pecho es maravilloso, la Naturaleza es tan perfecta que no da este tipo de "problemas"; pero qué se le va a hacer, este es nuestro momento y así lo aceptamos. El biberón también tiene muchas ventajas para nosotros. Para Nur, para Alejandro y para mí, pues ella puede ser alimentada por ambos y recibe de los dos el alimento (físico y energético), yin y yang... y nosotros gozamos de poder compartir juntos esta experiencia.
Pero vuelvo a las tetinas. En realidad no se me ha ocurrido que pudieran ser las tetinas, parece una estupidez pero es así, tenía la vista nublada, no me daba cuenta de qué podía estar pasando, y me he empezado a agobiar.

Ha sido Alex, en su inmensa sabiduría femenina (en antiguas reencarnaciones ha debido ser madre muchas veces) que me ha dicho que las tetinas hay que cambiarlas, que lo decía la caja de los biberones (¿?), etc.
Bueno, no me ha convencido mucho, pero de repente todo mi mundo ha empezado a girar en torno a las tetinas. He llamado a Mothercare, donde compramos los biberones (marca Dr. Brown´s) y me han dicho que efectivamente hay que cambiarlas porque se estropean (¡!).
Y, como el caso era urgentísimo, y Nur ha comido poco hoy, y yo estaba al borde del ataque de nervios, he bajado a la farmacia y allí me han explicado que les puedo hacer un pequeño corte a las tetinas que tengo en casa, que lo hacen todas las mamás, que esto pasa siempre, hay un momento en que los bebés necesitan succionar más cantidad de alimento y el agujero de la tetina ha de ser más grande (Alex lleva diciéndomelo desde hace más de un mes, y yo ni caso).
Así que he aprovechado y ,por si las moscas, he comprado un par de biberones, uno para las papillas y otro para la leche, marca Suavinex, con unos enooormes cortes de fábrica en la tetina, para poder darle a Nur unas papillas de guerrera maorí.
Así visto la experiencia carece de total trascendencia, pero se pasa muy mal cuando tu bebé tiene hambre y no le puedes alimentar... eso ya lo viví la primera semana de vida de Nur, entre la felicidad indescriptible de su llegada y el infierno de la impotencia, del hambre y el llanto.
Así que nunca más. Ni hambre para ella, ni impotencia para mí.

Ciertamente mi vida estos últimos 8 meses ha dado un giro de 180º; ¿quién me iba a decir a mí que toda mi preocupación y mi desvive iba a girar en torno a unas tetinas de bebé?

Ains! ¡Lo que es ser madre primeriza...!

martes, 16 de noviembre de 2010

De viaje con mi peque

El pasado fin de semana Nur y yo hemos estado en Cantabria, con motivo de un encuentro de sanadores del agua y sobretodo, de encontrarnos con mi amiga Mona y su hijo Lancelot, un angelote precioso veinte días mayor que Nur, que ya tiene 7 meses.
Como estábamos con más gente, y había actividades programadas en distintos horarios y lugares, casi siempre al aire libre, he aprendido mucho sobre los viajes con bebés.
El primer día yo quería que Nur no rompiera con su "rutina" diaria, y trataba de que durmiera y comiera regularmente, como lo suele hacer cuando estamos en casa. Sobre todo, tenía miedo de que al volver a casa todo fuera un caos. Pero claro, igual que yo estaba excitada y feliz con el encuentro y la novedad, también lo estaba ella. Así que me he dejado llevar por el flujo de lo que ha ido aconteciendo, y le abierto la puerta al "caos" por unos días. ¡Y no ha sido para tanto! Hemos podido maravillarnos juntas en el asombro de la Naturaleza salvaje, hemos reído, meditado, paseado, compartido rezos, lluvia y danzado al sonido del tambor chamánico, juntas, dos como Una.

He aprendido que, aunque suene obvio, igual que nosotros nos adaptamos a nuestra nueva situación de papás, Nur también tiene que adaptarse a los cambios y a los movimientos de los padres. Ella nos ha elegido como cuidadores, con toooodo lo que ello conlleva. Y como el universo es tan perfecto, finalmente todo encaja como un puzzle sideral. Ella come y duerme a demanda, y nosotros disfrutamos de los viajes, de la naturaleza, de las nuevas amistades y de los cambios. Como tiene que ser.

Y la llegada a casa ha sido muy dulce, como si nada hubiera pasado. Y creo que ha sido poruqe la experiencia ha sido rica para las dos, y ambas la hemos podido integrar fácilmente, y porque nos ha llenado de luz y de felicidad. Pronto tenemos otro viaje, un poco más largo, un poco más lejos. Estoy abierta a adentrarme en el caos, siempre con mi hija, siempre con Amor indescriptible...

lunes, 1 de noviembre de 2010

Baby Led Weaning!

Hace poco hemos estado con la pediatra de Nur. Nos ha dicho que la peque tiene una alimentación de lactante (poca cantidad de leche, cada tres horas), y que es normal en algunos bebés (Nur tiene 6 meses), que son más lactantes que otros (aunque la nuestra sea lactante de biberón). Yo no había visto esto en los niños que he tenido a mi alrededor hasta ahora, pero parece algo normal y Mónica nos dijo que podía estar así, sólo con leche y algo de cereales, hasta el año, que no nos preocupemos, que está bien nutrida (y sobre todo teniendo en cuenta que no para!). El único problema que yo le veo, es que todavía nos estamos despertando un par de veces cada noche para darle de comer a Nur, y esto nos altera bastante el sueño... ni Alejandro ni yo nos llegamos a acostumbrar.

Por otro lado, tengo que confesar que tras la visita a la pediatra me quedé muy aliviada. Personalmente, ahora veo muy difícil y forzado empezar a darle alimentos sólidos a Nur, sobre todo a modo de papillas y purés, con cucharita, marcando unos horarios diferentes a los que ella misma me marca... me siento muy insegura... ¿tendré paciencia suficiente? ¿podré gestionarme bien para darle las comidas? ¿le afectará a Nur mi inseguridad con respecto al tema en su forma de comer? Creo que no tuvieron paciencia suficiente conmigo, y siento que es una tarea pendiente que tengo con mi hija...

Hasta el momento, lo más interesante que he encontrado, gracias a Graciela, la comadrona que nos atendió en el parto, ha sido el Baby Led Weaning o alimentación autorregulada, aunque en español no tiene un nombre definido, pues es en Reino Unido donde más popular es.

Se trata de no darle papillas ni purés a los bebés, donde no saben lo que están comiendo, sino de empezar a darles trozos de comida para que ellos exploren con los alimentos. De esta manera, aprenden a comer jugando, reconocen los alimentos que se comen (los tocan, los manosean, los chupan... -también los tiran, jeje) y relacionan el acto de comer con algo creativo y divertido. Teniendo en cuenta lo activa que es Nur, quizás me resulte más fácil el cambio de este modo, ¿cierto?
Muchos padres les dan a sus hijos parte de los mismo que comen ellos, tanto verduras como pasta, fruta, etc. y los bebés disfrutan de la hora de la comida.
Voy a empezar a darle algo de manzana, pera, aguacate y calabacín (hervido). Por supuesto, quien se quiera aventurar con el Baby Led Weaning, ya puede ir comprando baberos, y asumir que el bebé muy probablemente tirará algunos alimentos, así que el "guarreo" ha de estar asumido.
Ha llegado el tiempo de los cambios, y aunque éstos siempre asustan un poco al principio siempre traen bendiciones escondidas. Y esta vez no va a ser menos.



viernes, 15 de octubre de 2010

"Huracán Nur"

Alrededor de las siete de la mañana, como un despertador, Nur se despierta; empieza a moverse un poco en la cama, a desperezarse a su manera, tranquilamente, mientras yo asumo que en breves momentos me va a tocar levantarme... Me levanto y la meto en su corralito, a esas horas no tengo energía ni fuerzas para ponerme a jugar. A veces, si estoy muy cansada, se levanta Alejandro y yo me quedo durmiendo, y se queda con Nur hasta que ella vuelve a tener sueño. Entonces, (a quien le toque), le preparamos un biberón, y se lo damos en la habitación, donde se vuelve a quedar dormida... y nosotros casi siempre también. Dormimos un ratito más, y luego ya nos levantamos todos.
Nur acaba de cumplir 6 meses. Durante el último mes ha estado conquistando el gateo, y ahora gatea por toda la casa explorando y escudriñando cada rincón, cada planta, cada zapatilla que se encuentra suelta por el suelo. Y yo detrás: "Nuuuur..."

Auqnue alguna vez ha conseguido ponerse de pie, agarrada a donde le pille, la postura quue ha descubierto últimamente es la postura del penitente, de pie sobre sus rodillas, sacando todo de la estantería, revolviendo todas las revistas de la mesa, desordenando todos los papeles...:
"Nuuuur"
Al principio iba recogiendo a cada momento, ahora prefiero dejar que lo saque todo de su sitio, ya lo ordenaré cuando se acueste... mientras tanto, el salón parece un "kindergarden", peluches, sonajeros, paquetes de kleenex, ositos, el xilófono que le regaló Marina, la baqueta del xilófono...

Y cada tarde, entre las 7 y las 8, "huracán Nur" abraza los brazos de Morfeo, y el silencio se apodera de la casa... y aunque este tiempo de silencio lo aprovecho para meditar, descansar o para leer o estar conmigo (tendría que organizarme y ponerme a cocinar para unos cuantos días, que últimamente nunca tengo tiempo)al rato ya echo de menos su carita de pilla, su sonrisa picaruela, su mirada vivaracha y encantadora... y es que mi hija, aunque a veces la llamo "huracán Nur", me mueve el amor más dulce, más hermoso, porque ella es pura dulzura, ternura... pureza y belleza. Te amo, hija mía...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Como pez en el agua

Nur ya tiene 5 meses. Hoy hemos estado en clase de matronatación, o natación para bebés. Nos hemos apuntado a la piscina del Mabuni, un gimnasio de Vallecas. Hace un par de semanas tuvo su primera clase, fue muy divertida. Cuando nos metimos en el agua, Nur se puso a llorar, le duró unos minutos. Era la primera vez que lloraba en el agua, supongo que porque había muchos niños cerca, por el ruido, no sé. Luego nos lo pasamos fenomenal, ¡y Nur incluso hizo su primera "inmersión"! Me gusta mucho el ambiente de la piscina, el profesor y su forma de enseñar, desde la naturalidad, el cariño y la flexibilidad. Antes de esta, fuimos a una clase de prueba a otro lugar y no me quedé muy convencida del método de enseñanza.

En Madrid hay pocas escuelas de natación para bebés, a cuál más cara. Mabuni cuesta la mitad que el resto. Y está fenomenal, de calor humano y de calidad de enseñanza. Y a Nur le encanta.
Hoy ha vuelto ha hacer inmersiones, poco a poco irá aprendiendo a mover las piernecitas, a saber que no pasa nada si bebe un poco de agua por accidente, y a mantener el equilibrio en el agua, y aunque todavía es muy pequeña (le quedan dos años para aprender a nadar), ella disfruta y aprende. Es increíble lo rápido que se le quedan las cosas, notamos avances de un día a otro; estoy muy contenta de haberla llevado a estas clases!
El otro día había un niño de 18 meses que se subía solo al tobogán y se tiraba sin ningún miedo, me dijo la madre que había empezado a la misma edad que Nur (5 meses) y que ella había notado que desarrollan gran conciencia corporal. Y yo miraba a aquel pequeñín, jugando feliz, haciendo inmersiones y nadando tranquilo y relajado, y me maravillaba al verlo... como pez en el agua...

jueves, 2 de septiembre de 2010

Primeras vacaciones con Nur

Acabo de llegar de mis primeras vacaciones con Nur, mis primeras vacaciones como mamá.
Nur ha crecido mucho, está robusta y hermosa. Y yo he crecido y crezco en amor, en flexibilidad, en confianza, en compromiso, ¡qué maravillosa Naturaleza la que nos hace madres!
Y tengo que admitir que, aunque suene a tópico, es cierto que un bebé te cambia la vida.

Hemos despedido al estilo zen de nuestra casa, y le hemos dado la bienvenida al caos y al desorden total. Estas han sido mis primeras vacaciones levantándome a las 7 de la mañana, soportando estoicamente el fresquito matinal con la legaña puesta y los ojos todavía a medio abrir (los míos, porque los de Nur a esas horas ya lo ven todo!). Adaptando horarios, cenas, visitas, baños, playas, excursiones...
Y Alex, en la playa, con la bolsa de Nur, flotador, toallas... como un "sherpa". Padres primerizos totales. Hemos re-descubierto la bella playa de mi pueblo Cala Agulla, a las 6 de la tarde, zona central. Cerquita del aparcamiento. A esa hora, se llena de papás con sus bebés, niños... ¡parece un parque infantil! Cada tarde ha sido como ir a "papilandia" con nuestro bebé.

Hemos disfrutado del campo, del silencio, del canto de las cigarras, del cielo lleno de estrellas, de la luna llena, de la piscina de los abuelos, del mar Mediterráneo y de sus aguas turquesas, del agua, del agua, del agua... ¡qué bien se lo pasa Nur dentro del agua, qué manera de disfrutar! Todos los días la hemos bañado en el mar con un flotador maravilloso que encontramos especial para bebés, y se lo ha pasado en grande, y nosotros también.

... Y no es de extrañar, pues hasta hace 5 meses, toda la vida de Nur se había desarrollado en el medio acuático, en el líquido amniótico de la barriguita de su madre. Así que el agua se le hace familiar, muy familiar.

Ahora ya estamos en Madrid, en casa, con el otoño a las puertas... el siguiente paso: paseos por la Casa de Campo, el Retiro, el parque del Oeste, coches, asfalto... ¡clases de matronatación!

Y sí, aunque en el embarazo me lo decían y no lo quería reconocer, ahora todo es distinto. Todo es nuevo. Porque ella lo hace distinto, porque puedo mirar el mundo a través de su mirada inquieta, risueña y voraz. Porque me tiene enamorada, y porque me siento inmensamente agradecida a esta energía de la Madre que habita en la Tierra, y que fluye entre las mujeres que se abren para recibir al nuevo ser...

jueves, 22 de julio de 2010

A la nanita nana

Aprovecho este ratito para escribir un poco, son las 20:15h y Nur sigue durmiendo... ¡lleva desde las cuatro y media!
Me preguntan qué tal es, si duerme bien, etc. "Duerme muy bien", contesto yo. Porque es verdad. Duerme toda la noche, sólo se despierta un par de veces para comer y se vuelve a quedar dormida ipsofacto...
Pero de día... de día es otra cosa.

"¡Qué niña más despierta!", me dicen unas. "¿Sólo tiene 13 semanas? ¡Pero qué espabilada está!", me dicen otros. Y la verdad es que sí. Nur es una bebita muy despierta, en todo se fija, todo lo quiere ver, nada se quiere perder.... "¡pero cómo! ¿dormir? ¿con todo lo que está pasando? ¡yo no me lo pierdo!" Entonces ella juega, se mueve sin parar, investiga nuevas posturas, agita alegremente sus bracitos y sus pies, se da la vuelta como una croqueta, levanta el cuello y mira a todos lados... Y luego se cansa, con su mirada, con sus movimientos, con ese lenguaje de bebé que poco a poco voy aprendiendo a descrifrar, me dice: "mami, cógeme un ratito, que quiero mirar desde lo alto". Y luego de vuelta otra vez. Hasta que, agotada, empieza a protestar. Porque siente sueño... y eso no le gusta nada. Dormir sí, le encanta, pero la sensación de tener sueño... eso no tanto.

En mis brazos la coloco tumbadita para cantarle una nana... uuuuy "eso sí que no. Ahora sí que me quieren echara a dormir de verdad". Entonces, cinco minutos de llanto no me los quita nadie. De llanto, de rabieta, de quejido, de grito, de pataleta (con esas piernecitas tan robustas que se le han puesto)... y mientras, yo la abrazo con todo mi amor: "Nur, cariño, tienes que dormir, eres muy bebé todavía, y los bebés de tu edad duermen..."
Y poco a poco, desde la calma, con una nana y mucho amor, Nur va cayendo en los brazos de Morfeo... bueno, más bien en los de su madre, o en los de su padre, según quien la tenga encima... Y entonces duerme como una bendita, como un ser angelical.... ¡qué paz! ¡que felicidad...! Echaría las horas mirándola... hasta que, a los 10 minutos, o 20, o 30, ¡plas! Abre los ojillos y me echa una sonrisa de oreja a oreja. ¡Gú!
Y ya no hay manera. Ooootra vez parriba, pabajo, que me doy la vuelta, que mira cómo levanto el cuello, que quiero ver desde lo alto...

Por esto esta tarde de sueño profundo ha sido diferente, y me siento hasta rara. Me ha pillado desprevenida y ni siquiera he aprovechado para estudiar o escribir, o para cocinar una cena rica... Hoy, excepcionalmente, ha dormido toda la tarde como un angelito. Y yo anonadada, aquí lo cuento. Como si fuera el acontecimiento del año. "Mi niña tiene sueño, ¡bendito sea!"

martes, 13 de julio de 2010

Educar en el asombro...

Hace poco tuve la inmensa suerte asistir a un seminario de Kabbalah con Carlos de León, creador de ontogonía.
El primer día fui un poco inquieta, pues iba con Nur, que con 10 semanas era todavía muy pequeña para dejarla con otra persona, y no sabía cómo iba a ir la cosa, o sea, asistir a un seminario de seis días con un bébé. Llevé un colchón plegable, una mantita, la hamaquita de Nur y una bolsa con sus cositas.
Al llegar al lugar, ví el cielo abierto: una zona de la gran sala, estaba especialmente pensada para los papás y mamás con bebés y niños pequeños. Niñas correteando, bebés llorando, ¡qué bien! Así que feliz, monté el "chiringuito", como lo hacemos las mujeres, que con cualquier cosa sabemos recrear un hogar.

También tuve la suerte de que Alex podía cogerse las mañanas libres, así que él se estuvo quedando con la peque por las mañanas y luego me la traía a la hora de comer, y Nur ya se quedaba conmigo hasta las ocho, hora en que terminaba el curso todos los días. Esto me ha servido para trabajarme el desapego, y para tomar conciencia de lo importante que es que nuestra hija esté con su padre, que compartan largos ratos juntos. Belén, una de las mamás que había allí, me animó diciéndome que así Nur también tendría energía del padre, y no sólo de la madre. Ahora sé que fue una buena decisión.
En el seminario se habló mucho de los niños, Carlos dijo algo que se me quedó grabado y que me parece muy importante, y que Alejandro y yo compartimos.

Es importante educar a nuestros hijos en el asombro, mostrarles desde muy pequeños las maravillas de la creación, llevarles a menudo a la Naturaleza, mostrarles la belleza del cielo y de las estrellas, la magnificencia de los bosques, la luz de las aguas, de los verdes campos... educralos en el asombro por todo lo que es grande y bello en la creación, en el asombro por la inmensa riqueza y exhuberancia de la Madre Tierra, en el asombro por la inmensidad de un cielo estrellado, por la magia de un amanecer...
Y tiene mucho mucho sentido. Pues este mundo es complejo y a veces difícil, tenemos que ver cada día unas brutalidades y mezquindades que, si no contamos con una base emocional estable y una conexión fuerte con la belleza de este mundo, nos podemos llegara a sentir atrapados y sin rumbo, sin poder para tomar las decisiones vitales que transformarán nuestra realidad.

Así que decidida a enseñarle a mi hija las maravillas de la naturaleza, y a educarla en el asombro, nos la hemos llevado al Monasterio de Piedra, uno de los lugares más bellos de la península, un vergel que a menudo me recordaba a las cascadas que he visto en Hawaii, o a la selva de Borneo...
Porque ciertamente, si perdemos la capacidad de asombrarnos y de sorprendernos, ¿qué nos queda?

lunes, 28 de junio de 2010

Vienes a través nuestro, pero vas más allá...

Querida Nur,
Desde que estuvimos en Mallorca, las últimas semanas te estás revelando como un alma sociable, simpática, alegre y generosa, siempre dispuesta a regalar sonrisas a las personas que sin temor se asoman a tí ...

Sin temor a descubrir a su niño interior herido o triste, sin temor a ver reflejados en el espejo puro que los bebés sois sus miedos más profundos, miedos a no ser aceptados, a no ser merecedores de amor...

Gracias querida Nur, por ser una gran maestra para mí.

Porque gracias a tí conecto cada día con mi niña interior, gracias a tí estoy aprendiendo a estar siempre dispuesta a hacer un tzim tzum, a entregarme sin condiciones a otro ser olvidándome de las necesidades y exigencias de mi ego, porque gracias a tí sonrío cada día, me emociono, y conecto con la dulzura que habita en mi alma femenina.

Gracias querida hija, porque me estás enseñando un lenguaje nuevo, lleno de ternura, y a veces de fuerza, pues siempre te encargas de recordarme que naciste con la erupción de un volcán...

Gracias porque llenas de Arco iris los días de lluvia, porque en tu mirada reflejas lo que soy y me lo recuerdas sin juzgarme, porque me recuerdas la belleza y el milagro de la vida cada vez que te miro...

Cada día que pasa me haces crecer en amor; yendo mas allá de mí misma...
Te amo chiquitina, eres pura luz...

Apapachar a la madre

Hace unos días, 40 días después del parto, cerré un nuevo ciclo. El ciclo que ha comprendido mi embarazo y parto.
Y lo hice con un ritual de cierre que me ofreció mi querida Ileana, un ritual heredado de las chamanas mexicanas conocido como "apapachar a la madre".

Para ello quise que estuvieran conmigo Ileana y Graciela, pues ambas han compartido conmigo las últimas semanas del embarazo, además del parto y el puerperio, partes de la etapa más intensa y salvaje (entendida como orgánica, natural), que he vivido como mujer hasta el momento.
También quise que estuviera mi hermana del alma Ruth, sin cuyo apoyo y presencia incondicional estos meses no hubieran sido los mismos. Otras mujeres estaban invitadas, pero por una razón u otra, no pudieron estar. Y así fue como quise este ritual, íntimo y pequeño...

Mientras Ruth tenía a Nur en brazos, Ileana y Graciela me envolvieron con un pañuelo y estirando iban haciendo el gesto de "cerrarme", lo que se iba produciendo con cada "apretón".


Sentí como mis huesos y mis carnes se "contenían" de nuevo, fue como si "regresaran" a mi cuerpo, en el cual durante los últimos meses de embarazo, y sobre todo en el parto, se había producido un rompimiento total, para dar vida a un nuevo ser, para culminar la gestación de una vida que aterrizaba a este mundo a través de las aguas de mi vientre expandido.

Fue un ritual sencillo, en el que estuvimos todo el rato charlando, como estas conversaciones de mujeres que se dan en las cocinas de las casas, pero mientras tanto, dentro de mí se estaba cerrando algo, no sólo física, sino energéticamente. Y lo estaba sintiendo.

Por la noche sentí el cambio definitivo, demasiado íntimo para compartir fuera de la pareja, pero supe que otra vez mis hermanas me habían ayudado,me habían a-pa-pa-cha-do... De nuevo a Ileana, a Graciela, a Ruth: Gracias

miércoles, 9 de junio de 2010

All you need is Love

Nunca imaginé cuánto iba a necesitarme Nur, ni que la iba a tener todo el día encima, ni que dormiríamos juntas... pero así ha sido desde la noche en la que ella nació. La pusimos en el moisés junto a nuestra cama, y no tardó nada en empezar a reclamarnos, así que la metimos en la cama con nosotros... y hasta ahora. No se volvió a plantear el tema. Porque nos parece natural, y porque nos gusta a los tres.

Después, preguntando aquí y allá (a Mónica, la pediatra de Nur, a Ileana y a otros profesionales y padres) fue cuando aprendí que no sólo es natural que el bebé duerma con los padres, y que se llama colecho, sino que es además altamente saludable y beneficioso para el peque.
La frialdad del espacio vacío que se crea alrededor de él mientras duerme en un moisés o en una cunita puede ser aterradora para algunos bebés, después de haber estado nueve meses en el calorcito de la barriga, protegidos por las paredes del útero y envueltos por el líquido amniótico y por el olor de su madre.
Cuando Nur nació le daba miedo este mundo, tan diferente al lugar de donde ella venía. Y buscaba el contacto con su madre o con su padre a todas horas... y lo sigue haciendo.

También creo que cuando las necesidades emocionales de un bebé son atendidas en los primeros meses de vida, el niño crece con más autoestima, sabiendo que sus necesidades siempre van a ser escuchadas y atendidas, y creciendo sobre unos pilares tan fuertes como el amor incondicional de unos padres amorosos y sensibles. Merece la pena este camino de aprendizaje de la entrega total, merece la pena el llevar a Nur en brazos todo el día, el dormir abrazadita a ella (que además me encanta), y disfrutar de todo ello, pues a la vez que Nur crece como bebé, yo crezco como madre y como mujer, y mi corazón se abre cada día un poco más.

martes, 25 de mayo de 2010

La madrina

Khaoula más que una madrina es una Hada madrina, puede viajar por todo el planeta y aparecer en cualquier lugar, pues, como descendiente de nómadas, ella pertenece al mundo y a la vez no pertenece a nadie, ni siquiera al tiempo.

A nosotras nos une un vínculo muy antiguo y lejano, con lo que nuestro reencuentro después de mucho tiempo ha sido una celebración de la vida y del crecimiento. Ha sido un reencuentro de hermanas, muy muy esperado. Cuando se da esta clase de amor, el tiempo no parece haber pasado y se comparte siempre el presente, como un don.
En ella siempre tendrás el ejemplo de sensibilidad y fuerza en armonía, y espero también que ella pueda ser el puente entre tú y Africa, ya que en ese continente hunde sus raíces fuertes como las del baobab, el árbol sagrado.

Khaoula es una princesa oriental, una guerrera poderosa que trae con ella la inmensidad del desierto, el rumor del agua entre las palmeras y la calidez del sol del Meditarráneo, con la que se expresa su alma amorosa y dulce...
Y aunque a veces lo olvide, ella tiene la sabiduría de la Naturaleza, la profundidad del cielo estrellado y la generosidad y la abundancia de la Madre Tierra, siempre compasiva y amorosa.
Cuando sientas que este mundo es duro y cruel, en ella podrás ver reflejadas las montañas, las cascadas, los océanos, los hermosos templos y la exhuberante naturaleza que ella habrá visitado en sus viajes, que forman el tapiz de bellos colores del que tú, mi querida hija, formas parte.
Y te recordará que tú vienes del amor, y que eres Amor.

El padrino

Quisimos que David fuera tu padrino porque le queremos mucho, porque tiene un corazón bondadoso como pocos y porque es un ser mágico, antiguo, cósmico.

Además de ser una persona que gana en las distancias cortas, él es un artista increíble, de los armónicos de su voz nacen estrellas y auroras boreales.
Otro de sus dones es el de la pintura,es un artista de los colores y las formas.
Y como tu padre, también es un Mago, de los de verdad, de los que no temen bajar al Hades y bailar con su propia sombra, fuerte, valiente.

Durante un tiempo oí hablar de él, pero no fue hasta el año pasado, en París, cuando le conocí de verdad. Nos guió a tu padre y a mí en una visita realmente mágica y esotérica a la catedral de Notre Dame (Nuestra Señora), a través de las huellas de la Diosa, de la alquimia y del Tarot.
Tú lo viviste todo desde muy cerquita, pues ese fin de semana tu padre y yo tuvimos una conexión muy fuerte y preciosa contigo...
Ese día se retomó una conexión preciosa entre nosotros y él, y ahora es tu padrino, una de las personas que has elegido para custodiarte, para estar ahí cuando lo necesites, para quererle.

Ojalá nunca olvides que la magia existe, pero si algún día hija mía lo haces, y nosotros no estamos, él te podrá ayudar a encontrar de nuevo el camino de baldosas amarillas que conduce hasta Oz, pues tu padrino vive allí, nunca lo abandonó

Esta foto es del día que os conocisteis, algún día te contará lo que pásó justo después de tomar la foto)

domingo, 23 de mayo de 2010

Ceremonia de bienvenida a Nur

El sábado 22 de mayo del año del Tigre, celebramos un ritual para honrar tu nacimiento. Contabas con un mes y tres días en este mundo. El lugar escogido por tu padre fue el Cañón del Río Lobos, la provincia de Soria, uno de los lugares de poder más bonitos de la península ibérica, por la gran intensidad de las fuerzas telúricas que despliega y por haber sido lugar de culto muy venerado desde los tiempos más antiguos.
Por la mañana te despertaste muy risueña y tranquila, ¡sabías que iba a ser un día muy especial...!
Cuando llegamos al lugar, nos encontramos abierta la iglesia de San Bartolomé, un lugar construido por los maestros templarios, lleno de símbolos y de misterio, y donde unos pentáculos con la punta hacia abajo, en los rosetones del templo, nos recordaban que en los tiempos antiguos allí se practicaba el culto a la Madre Tierra.

Dentro del templo, tu carita se llenó de asombro y reconocimiento, respirando la paz del lugar, sonriendo quizás porque sabías que estábamos allí por tí, y porque nos tenías preparadas hermosas sorpresas ese día.
En un momento dado, tu padrino David , de pie frente al altar mayor, improvisó un hermoso canto gregoriano con unos armónicos tan profundos que llenaron todo el espacio sagrado, envolviéndonos en una energía del recogimiento y de paz. Fuí a buscar a tu padre, que acababa de salir para cambiarte, y cuando regresamos los tres, David seguía cantando, e improvisó un bello Ave María, esta vez frente al altar lateral, delante de la Virgen de la salud, de quien tocaste el manto con tu manita.

Ese día estuvimos todos los que teníamos que estar. Con nosotros estaban los amigos que habían querido y que habían podido venir a pasar el día juntos y a celebrar contigo en este día tan especial. Cuando salimos del templo, compartimos ricos alimentos a la sombra de unos árboles. (¡Gracias Madre Tierra!)
Tú estuviste tranquila y risueña, disfrutando de la naturaleza y de la energía del lugar (durante todo el día comiste muy poco, pues parecías nutrirte del magnífico prana que se puede respirar allí).

Más tarde visitamos la Cueva Grande, una de las cuevas donde los antiguos realizaban sus ritos, y justo después, poco antes de que se pusiera el sol, tuvo lugar tu ceremonia de bienvenida en otra cueva, llamada Cueva de las Iniciaciones, rodeados de los espíritus del lugar, de las nubes de algodón, las enormes piedras, los pajaritos y las libélulas como testigos de la celebración.
Tú habías estado durmiendo hasta entonces, y abriste los ojos en el mismo momento en el que comenzó el rito. Fue un ritual precioso, y en él recibiste los regalos y dones que teníamos preparados para tí, recibiste formalmente tu nombre, fuiste reconocida y bendecida por los seres de los cuatro elementos y presentada al universo.
Durante el ritual, tus padrinos aceptaron con todo su corazón custodiarte y estar ahí para tí, y cantamos tu nombre, como una letanía, un susurro al viento, con un sonido que fluía de los corazones de cada uno de los que formábamos parte del ritual.

Y mientras, tú, mi pequeña, observabas todo lo que iba ocurriendo, totalmente conectada, con los ojos bien abiertos, relajada y feliz, como habías estado durante el resto del día. Estuviste muy activa y participativa, tocando con tus manitas los regalos que ibas recibiendo, conectando visualmente con cada uno de los que estábamos allí, hasta que terminó el ritual y, como no, necesitaste que te cambiáramos el pañal.
Te diré que tu padrino hizo una observación como poco, curiosa. De esas que sólo a él se le ocurren hacer... El día escogido para la celebración era un día especial, pues el 22 es un número maestro en numerología, día que el universo escogió para que coincidieran en Madrid tus dos padrinos, Khaoula y David.

Bien, esto ya lo sabíamos... pero lo más curioso, es que el valor numerológico de tu nombre, Nur, suma 17 (que suma 8), que es la carta de La Estrella del Tarot (que tiene ocho puntas)... bien, pues en esta celebración nos encontrábamos exactamente 17 personas. Y tú recibiste de tu padrino un colgante de oro con una estrella de ocho puntas grabada en él.

Y como siempre, rodeándote de magia, las libélulas nos acompañaron con su presencia a lo largo de todo el día, susurrando que, quizás, hace mucho, mucho tiempo, todos los que estábamos allí nos habíamos prometido volver algun día a juntarnos en el mismo lugar para celebrar algo muy, muy especial.

martes, 18 de mayo de 2010

Abrazando el llanto sanador

El tema del llanto ha sido y es motivo de atención constante desde que nació Nur, al princio lo pasábamos fatal intentando averiguar qué quería, a veces creíamos que tenía hambre y después de comer seguía llorando... Nos costó un poco aprender cuándo llora porque necesita comer, o tiene gases, o quiere que la cojamos y que bailemos... o porque necesita liberar su estrés a través del llanto sanador (y no es fácil, la verdad).

Cuando hemos comprobado que sus necesidades están cubiertas y que no le duele nada, dejamos llorar a Nur y liberar su estrés, permaneciendo siempre con ella en brazos, abrazándola suave y muy cariñosamente, dándole presencia y diciéndole que la queremos y que puede sentirse libre de expresar sus sentimientos. Ella llora durante un rato entre nuestros brazos, que puede ser entre 15 minutos y hora y media (alguna vez dos horas) haciendo pausas silenciosas de vez en cuando (este llanto es diferente a otros llantos), y luego se queda relajada y feliz. Después, a veces duerme como una marmota hasta que tiene hambre, y otras veces se queda relajada y espabilada mirando a su alrededor con sus grandes ojos bien abiertos y curiosos.

La pediatra de Nur, Mónica Delgado, nos recomendó un libro de Aletha J. Solter que profundiza mucho en el tema del llanto, se llama "Mi bebé lo entiende todo". ¡Para nosotros ha sido una bendición!
Así habla de los efectos secundarios que puede tener el no abrazar a un bebé cuando llora, o cuando se le deja llorar en soledad: ”... si se ignora a un niño mientras llora, puede minar la confianza que ha depositado en los padres, aprender que no puede contar con ellos cuando esté inquieto o alterado, también puede despertar sentimientos de indefensión , impotencia y miedo en el bebé y provocar problemas más adelante. ... puede hacerles sentir que no pueden influir sobre lo que les ocurre, crecer sintiéndose impotentes e indefensos, aparte de indignos, no merecedores de cariño e insignificantes.”

Esta teoría tiene muchos detractores, pues se entiende que para los padres puede ser muy difícil dejar llorar a su bebé, pero con Nur nos funciona. Igual que nosotros los "adultos" necesitamos llorar de vez en cuando, enfadarnos y gritar, igual lo necesitan los bebés. Así que le dejamos a Nur su espacio para llorar, mientras la abrazamos amorosamente y le decimos que lo está haciendo muy bien, que puede soltar, y luego se queda tranquila, despierta o dormida. Y feliz.
Cuando hay gente delante para mí es más didfícil, porque puede que me sienta juzgada, pues siempre hay alguien que sugiere algo...quizás tiene hambre, o a lo mejor tiene sed... ¿no tendrá sueño?...pero la verdad es que una madre o un padre conectado consigo mismo, puede conectar perfectamente con las necesidades de su bebé.

Poco a poco voy logrando saber cuándo Nur tiene hambre sin que llegue a llorar, solamente escuchando unos sonidos y gestos (¡Nur y sus manitas!) que sólo hace cuando tiene hambre. Para otras cosas, simplemente voy probando, aunque compruebo que el instinto maternal crece cada día y me posibilita el comunicarme mejor con mi hija.

Tanto Alex y yo somos terapeutas y hemos aprendido con los años a cuidar de nuestras necesidades emocionales para poder cuidar de las de los demás, pues es nuestra vocación y el camino de vida que hemos escogido, así que con nuestra hija no iba a ser menos.

Yo fui uno de esos bebés que no lloran nunca, quizás porque en su primera noche en el nido han aprendido que es inútil llorar porque nadie les va a hacer caso. Para la mayoría de los de mi generación fue así. No había que "malcriar" al bebé, y había que dejarlo para que "se acostumbrara".
Me gustaría que en la familia que estamos creando Alex y yo podamos llorar sin vergüenza y sientiéndonos queridos y comprendidos. Y creo sinceramente que permitiendo que Nur llore en mis brazos mientras la abrazo con cariño, ella crecerá sabiendo que no tiene por qué reprimir sus emociones, se sentirá segura con ellas, y sabrá que es amada y respetada por lo que es, con su luz y con su sombra.

Primer cumplemes de Nur

Ayer Nur hizo su primer cumplemes. Está más guapa cada día y más feliz, y me hace disfrutar de cada momento... a su padre y a mí se nos cae la baba.

La semana pasada fue nuestra primera semana solas después de que a Alex se le terminaran sus tres semanas de permiso por parternidad. Y la verdad es que fue una semana estupenda.
Disfrutamos de un par de visitas de amigos queridos que vinieron a conocer a Nur, y el jueves fue nuestro primer día con el grupo de crianza en Urdimbre, junto a otras mamás con sus bebés.

Alex está con nosotras por las mañanas, con lo que me da tiempo a arreglarme y a desayunar en condiciones; luego intento comer antes de que él se vaya y cuando lo consigo, tengo toda la tarde para disfrutar con mi pequeña. Ahora es todo mucho más caótico que antes de la llegada de Nur, pero me voy acostumbrando a este caos y empiezo a disfrutarlo... Por ejemplo, cuando fuimos al encuentro de crianza, quería llevar una ensalada de pasta para compartir, pero al llegar allí se me habían olvidado todos los ingredientes. Sólo llevaba la pasta hervida y unos huevos duros cortados. Cosas del puerperio, jajaja. Menos mal que ellas lo entendieron perfectamente.

Cada día conecto más con Nur y voy disfrutando más de su compañía, de jugar con ella, de los momentos de alimentarla, de inventarme canciones, de abrazarla, de quedarnos mirándonos a los ojos largos momentos fuera del tiempo y del espacio, de mirarla furtivamente mientras duerme, de escuchar sus ruiditos... de nuestros bailes y meneos... ella es una gran bendición, un milagro dentro de un cuerpecito de bebé, el regalo más grande que me ha dado la vida junto al amor que vivo con Alex... ¡Gracias Vida! ¡Gracias dios padre-madre!

sábado, 15 de mayo de 2010

Ternura...

‘¿De dónde vine yo? ¿Dónde me encontraste?’, pregunta el niño a su madre.
Ella llora y ríe al mismo tiempo, y estrechándolo contra su pecho le responde: ‘Tú estabas escondido en mi corazón, amor mío, tú eras su deseo.
Estabas en las muñecas de mi infancia; y cuando, cada mañana, yo modelaba con arcilla la imagen de mi dios, en verdad te hacía y deshacía a ti.
Estabas en el altar junto a la divinidad de nuestro hogar; al adorara, a ti te adoraba.
Has vivido en todas mis esperanzas, en todos mis amores, en toda mi vida y en la vida de mi madre.
El Espíritu inmortal que preside nuestro hogar te ha albergado en su seno desde el principio de los tiempos.
En mi adolescencia, cuando mi corazón abría sus pétalos, tú lo envolvías como un flotante perfume.
Tu delicada suavidad aterciopelaba mis carnes juveniles, como el reflejo rosado que precede a la aurora.
Tú, el predilecto del cielo; tú, que tienes por hermana gemela la prima luz del alba has sido traído por la corriente de la vida universal, que al fin te ha depositado sobre mi corazón.
Mientras contemplo tu rostro, me siento sumergida en una ola de misterio: tú, que a todos perteneces, te has echo mío.
Te estrecho contra mi corazón, temerosa de que escapes. ¿Qué magia ha entregado el tesoro del mundo a mis frágiles brazos?’


"La luna nueva", de Rabindranath Tagore

viernes, 14 de mayo de 2010

Mona

Anoche y por video-conferencia, mi querida hermana del alma Mona Valenas, le hizo a Nur la lectura de su carta de nacimiento.
Es un deleite escuchar a Mona, quien, siendo de Rumanía, posee un conocimiento del idioma castellano exquisito, y que además sabe expresar de manera hermosamente poética. Por eso me encantan sus cursos, su compañía y su presencia. Y porque trabaja con la energía del disfrute y de la Belleza. También disfruto muchísimo con su música, que puede transportarte ya sea a através del canto de los himnos sumerios que ella muy respetuosamente ha rescatado, o del idioma de los ángeles de John Dee, ambos lenguajes extrañamente hechizantes y trancendentales.

Mona es una mujer mágica y visionaria, y como Sacerdotisa del Mar, trabaja en conexión con los cetáceos y seres de luz del mar para la sanación de las aguas del planeta, de los mares y de los océanos, que representan el inconsciente colectivo y nuestra memoria ancestral.
Ella es una mujer de poder, que no teme bajar una y otra vez al inframundo, pues como la diosa Inanna, y esto es algo que tenemos muy en común ella y yo, sabe muy bien que cuenta con sus dones divinos para resurgir de cualquier lugar oscuro donde transite su alma.
Ella es madre soltera, primero lo fue de su hermosa hija Inanna, que nació en el agua y ahora tiene ocho años, y últimamente lo ha sido del caballero Lancelot, nacido en su casa de Famara, en la volcánica isla de Lanzarote en la luna llena del pasado 30 de marzo, muy cerquita del nacimiento de Nur, tal y como sugirió Mona hace dos años... "¿Te imaginas que nos quedamos embarazadas a la vez...?"

Hemos vivido nuestros embarazos paralelamente, y no puedo más que admirar y conmoverme enormemente la fuerza de Mona, su gran sensibilidad, su dulzura y su resistencia, cualidades que la hacen sacar adelante a sus dos hijos como una guerrera auténtica, desde la más absoluta entrega, donde no hay lugar para la queja ni para el resentimiento, y sí para la compasión y el amor incondicional.

Ella dice que es la energía de la Madre, que qué sería de este mundo sin este energía... y ciertamente siento lo mismo.
Gracias a su conexión con la energía de la Madre Divina, Mona puede manterner a sus hijos con la Magia, con la poesía, con la luz de las estrellas... pues ella vive de ello.

La fe en nuestra capacidades, el amor y la devoción por la vida, y la conexión con el divino principio femenino, pueden hacer de nosotras madres auténticas, madres coraje, madres fuertes y sanadoras que deciden educar a sus hijos en conexión y en armonía con la Naturaleza y con el Cosmos.

martes, 11 de mayo de 2010

Algunas personas me preguntan si Nur...

..."¿Es buena? ¿llora mucho?"
"Todos los niños son buenos", contesto. "Si lloran es por algo, no lo hacen por molestar..."
Los últimos diez días nos hemos dedicado entre otras cosas, a descifrar el lenguaje con el que se comunica Nur y a interpretar sus señales.

Algunos niños no lloran, pero lo hacen por alguna razón especial. Muchas veces es porque han decidido cuidar así a su madre. O protegerla. Yo no lloré.
Pero la mayoría de niños lloran, y gesticulan mucho, porque esta es su manera de comunicarse. También es la manera que tienen de soltar estrés... como los adultos, cuando lloramos...

Alex y yo hemos aprendido que cuando Nur llora es porque:
• Tiene hambre
• Tiene gases
• Demanda atención y mimos
• Necesita succionar
• Tiene sueño
• Le duele la barriga o está estreñida (ya ha pasado un par de veces)
• Libera su estrés

...A veces, las razones por las que llora un Nur quedan en el misterio... ella también tiene derecho a tener sus secretos !
El desafío constante consiste en adivinar cuando llora por una cosa o por la otra, y si no, en aceptar que a veces, Nur llora por alguna razón misteriosa que sólo ella conoce, y que es un alma libre, libre para llorar, libre para gritar y para expresarse.
Y respirar... y darle mimo, calor humano, comprensión y presencia permaneciendo disponibles.
Y envolverla en AMOR, sabiendo que ella es amor, y que viene del amor...

A veces los bebés lloran las lágrimas que no ha llorado la madre, o las que no llora… es decir, los bebés manifiestan a su manera los sentimientos que la madre no exterioriza, pues están fusionados emocionalmente con ésta y viven completamente dentro de los campos energéticos de la madre.
Laura Gutman explica muy bien este fenómeno en su libro "La maternidad y el encuentro con la propia sombra" :

"El bebé se constituye en maestro, en guía, gracias a su magnífica sensibilidad y a su estado de fusión con la madre o persona que la suplante. Siendo tan puro e inocente, no tiene aún la decisión consciente de relegara la sombra los aspectos que cualquier adulto despreciaría. Por eso manifiesta sin tapujos todo sentimiento que no es presentable en sociedad. Lo que desearíamos olvidar. Lo que pertenece al pasado. El bebé se convierte en espejo cristalino de nuestros aspectos más ocultos. Por eso, el contacto profundo con un bebé debería ser un período para aprovecharse al máximo. [...] En la medida que una mujer se hace cargo de su propia sombra, investiga, se cuestiona... libera al hijo de la manifestación de esa sombra."

Si la madre es capaz de hacerse consciente de sus sentimientos en cada momento, puede evitar así el llanto innecesario del bebé, y ayudarle a que se desvincule de lo que está sintiendo, lo que se consigue explicándole al bebé, en primera persona, como se siente una y que nada tiene que ver con él, y que la madre puede hacerse cargo de estos sentimientos por sí misma.

Y el bebé entiende. Y colabora. ¡Son tan sabios!
Durante las últimas semanas, he podido comprobar que esto efectivamente es así, y poco a poco voy aprendiendo a vivir en este estado de fusión, de unión tan profunda que existe entre un bebé y su madre. Y como siempre, sigo buceando en mi sombra, en mis profundidades... mientras vivo uno de los momentos más hermosos y conmovedores de mi vida...

domingo, 9 de mayo de 2010

She loves dancing!

Una de las sensaciones más increíbles que he sentido con Nur hasta ahora ha sido bailando. ¡Le encanta que bailemos juntas!
Además, y no sé si es por su nombre, que viene de oriente, le encanta la música árabe, los ritmos de la darbuka y del laúd...
Cuando bailamos juntas, ¡siento que este ser ha venido a desterrar de mi vida cualquier cosa que no sea gozo y disfrute!

viernes, 7 de mayo de 2010

¡Gracias maestra!

Todo es diferente para mí ahora.Entre otras cosas, mi cuerpo lleva dieciocho días sangrando, y hoy a vuelto a escocer, y me ha hecho parar de nuevo, y conectar otra vez con la quietud y la calma que me ofrece este momento de mi vida, y que a veces me olvido de honrar y agradecer.
Causal-mente, cuando he parado y he conectado con mi cuerpo, ha dejado de escocer.

Todo es diferente para mí ahora. Ya no miro sólamente a través de mis ojos, sino que veo a través de los ojos de Nur, siento a través de su piel, oigo lo que ella oye...
Ahora soy una mamá-bebé, y esta experiencia me trae por completo a mi mundo interior... donde me doy cuenta de que una parte de mí todavía resiste, haciendo planes, queriendo estar activa como antes de ser mamá (es el miedo a lo desconocido, a lo nuevo...) y me vienen las palabras apertura, rendición, recogimiento... estoy tomando conciencia ahora de que ya no soy sólo madre, sino que también soy bebé. Y Nur me lo recuerda a cada instante, pues sólo quiere estar conmigo. En el calorcito que ella conoce, en el olor que le da seguridad y confianza. Y cuando me separo unos minutos, yo también quiero estar de nuevo con ella. Piel con piel. Corazón con corazón.
Es como si su reclamo me dijera: "Mamá, conecta contigo, acepta y honra este momento de recogimiento, de descanso en tu cuerpo, en tí misma, conozcámonos y transitemos este pasaje juntas, porque este momento no se va a volver a repetir..."

Y en esta nueva dimensión de la existencia me encuentro a mí misma, transparente y sin velo. Con mi alma desnuda, que ahora sólo Nur puede leer e interpretar, como una gran maga, llena de sensibilidad, desde su alma pura que me refleja constantemente.Por eso la amo más y más cada día. Y porque me hace volver en mí una y otra vez, y porque me enseña a profundizar en el lenguaje de las hadas, el lenguaje del silencio, el lenguaje del corazón

¡Gracias maestra!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Alimentar con amor

La Lactancia Materna es Mucho Más que Leche

 La Lactancia Materna es Mucho Más que Leche es un Carnaval de Blogs iniciado por Amor Maternal para celebrar la Semana Mundial de la Lactancia Materna e invitar a la reflexión acerca de todas las dimensiones en las cuales podemos concebir la lactancia materna, todos los ámbitos de la vida en los cuales puede afectar tanto al ser humano, como a la sociedad, al planeta, las relaciones interpersonales, etc.




Han pasado 16 meses desde que escribí el siguiente post, y con motivo de esta preciosa iniciativa he decidido incluirlo en esta cadena...
El año pasado, en el VII Congreso FEDALMA de Asociaciones y Grupos pro Lactancia Materna, en Alcalá de Henares, Mónica Delgado, pediatra neonatóloga, contó nuestra historia, la mía y la de Nur, la que yo cuento en el siguiente post. Hasta el momento no tengo nada más que añadir, solamente que las razones por las que no relacté son tan poderosas como íntimas y no he creído necesario hacerlas públicas.
Lo que puedo compartir aquí es que Nur todavía es "lactante", es decir que aunque come sólidos, me pide sus bibes diarios y yo se los doy en intimidad y en profunda conexión con aquello maravilloso que nos une...
Con todo mi amor dejo este post, para que mi hija lo lea, si quiere, cuando sea mayor, y para quien quiera leerlo con el corazón y sin juzgar:
"Yo siempre digo que a veces la divinidad nos pone una venda en los ojos para que atravesemos experiencias que nos traen grandes lecciones de vida. El puerperio, en mi caso, ha sido una de ellas.
Durante los nueve meses que duró mi embarazo me estuve preparando para el parto, pero no se me ocurrió que lo que venía después requería todavía más preparación...

Mi primera semana como mamá de Nur, estuvo llena de una dicha extraordinaria por ver la carita y el cuerpecito de nuestra amada hija, pero también de sombras, de rompimiento de viejas estructuras y de oscuridad.
El primer día no fuí consciente de que verdaderamente había entrado de lleno en otra dimensión hasta que vino Mónica Delgado, la pediatra de Nur.

Yo empezaba a darme cuenta de que Nur tenía dificultades para comer, o yo para darle el pecho, y Mónica le hizo una sesión de terapia sacro-craneal a la pequeña para liberala de la tensión y el estrés que le podía haber causado su nacimiento y sus primeras horas en este mundo. Fue alucinante ver cómo Nur reaccionaba al tratamiento, cómo su cuerpecito y su energía se iban transformando. Después del tratamiento, se quedó dormida y exhausta en mi regazo, descansando de la intensidad de su primer día y del encuentro con Mónica.
Tras la visita de Mónica empecé a despertar a mi nuevo estado, a tomar conciencia de que mi hija ya estaba aquí, de que me necesitaba, de que tenía que cuidar de ella. A Nur le iba a costar un poco aterrizar, le iban a costar los comienzos... como a su madre.

Los días que vinieron después estuvieron llenos de felicidad por la bendición de tener a nuestra hija con nosotros, y también de lucha, de oscuridad y de sombras, por las que estuvo transitando mi niña interior, mi niña-bebé, reflejada en la carita de Nur, y en mi desesperado intento de amamantarla, de alimentarla... Finalmente y después de siete días muy duros, conocí a Gema, presidenta de Multilacta, una asociación de apoyo a la lactancia materna. Gema venía a traerme un saca-leches que le habíamos alquilado, pero la sorpresa fue que además, ella me informó detalladamente de cómo tenía que amamantar al bebé, de cómo funcinan los instintos de éste, y de cómo funcionan los instintos de la madre. Donde el sacaleches no llega, donde tú no llegas sacándote leche manualmente, el bebé sí llega. Y no es verdad que una mamá no tenga leche. Siempre hay leche. Y el bebé la encuentra. Tal para cual. Un engranaje perfecto. Y esto me lo contaba una mujer que conoce hasta 270 posturas para amamantar, que ha sido madre de dos pares de gemelos, tan conectada a sus instintos de mujer-madre-mamífera, que sólo de estar junto a ella se te despiertan los tuyos.

Cuando Gema se fue de casa, yo estaba muy animada, y recuperé el apetito rápidamente, me entró un hambre voraz, y sentí una confianza renovada en la naturaleza del cuerpo de la mujer y del bebé, que están conectados desde el nacimiento de éste.

El problema fue que ya era demasiado tarde... cuando a última hora de la tarde empezó a sangrarme un pecho, Alejandro y yo estábamos tan exhaustos física y psicológicamente, que yo me rompí y tuve que reconocer que no teníamos más fuerzas, que nuestra hija necesitaba comer (llevaba varios días suplementándola con suero isotónico y agua glucosada) y que lo mejor que podíamos hacer era darle el biberón. Así que nos pusimos en contacto con Mónica quien nos dijo qué leche y comprar, así que bajamos a la farmacia (era ya medianoche) y compramos unos biberones y leche para bebés.

Las horas y días siguientes me estuve preguntando "¿podía haberse evitado este sufrimiento?" "¿y si hubiera conocido a Gema antes?" "¿y si hubiera...?" "¿he hecho mal, he hecho bien?"... pero fueron pasando las horas (esto es un aprendizaje intensivo) y me he ido sintiendo cada vez más y más feliz de poder alimentar a Nur, y he aprendido muchas cosas... entre otras, que me podía haber informado mejor sobre la lactancia desde el principio, que la primera hora de vida de un bebé es cuando más fácilmente se "engancha" al cuerpo de la madre y que es muy recomendable que mame entonces, que a las mujeres que no hemos mamado leche materna nos cuesta un poco más amamantar después, o que no estoy tan conectada con mis instintos como yo creía. Pero lo más importante que he aprendido, es que los bebés se alimentan no sólo de la leche, sino del amor y del humor de la madre, de su energía, del contacto físico con ella, de su aura.

Que no siempre "lo mejor" es lo que nosotros "creemos", sino que "lo mejor" es siempre "lo que es", y que la aceptación y la rendición a "lo que es", nos hace humildes y agradecidos, y por tanto crecemos en amor y entrega. ¿Acaso no se trata de eso la maternidad?

Como dice Frédérick Leboyer, en su libro "Shantala":

"Los bebés tienen necesidad de leche,
sí.
Y de recibir caricias.
Pero más todavía de ser amados.
Es necesario hablar a su espalda,
es necesario hablar a su piel,
que tienen hambre y sed
igual que su vientre."

Ahora me siento inmensamente agradecida a la vida por todas las experiencias que me permiten aprender y crecer cada día, y en esta ocasión especialmente, a Ileana, doula y amiga, por su apoyo y comprensión, por su presencia cariñosa y bondadosa y por habernos puesto en contacto con una red de mujeres y profesionales alucinante; a Mónica, por su profesionalidad impecable, por sus consejos, por su respeto inmenso, su comprensión y su sabiduría; a Gema, por transmitirme la confianza en mi hija y en la sabiduría de mi cuerpo de mujer; a Marina, por haberme puesto en contacto con Gema y por los recursos ofrecidos (entre ellos el acceso a un banco de leche materna), a Graciela por sus ánimos, a las amigas que nos trajeron comida sin pedirnos nada durante aquellos duros momentos en los que no teníamos tiempo casi ni para ducharnos, a Begoña como siempre por su apoyo incondicional y su presencia constante y amorosa, a Alex por vivir conmigo todo este proceso y estar al 200% con toda su fuerza, compasión y amor incondicional; y ,sobre todo, a mi amada hija Nur, quien me está enseñanado cosas valiosísimas cada minuto y que es la mayor bendición que me ha dado la vida hasta ahora.

¡Te quiero mi amor!"



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sábado, 1 de mayo de 2010

Un parto largo... pero en casa

"Sí, tu parto fue largo... pero en casa", me dijo rotunda Gema, de Multilacta.

En un hospital, difícilmente hubiera podido tomarme tanto tiempo para parir (o Nur para nacer, depende de por dónde se mire). Para empezar, seguramente me lo hubieran adelantado al viernes, que es lo que se suele hacer para evitar las guardias en fin de semana.

Por otro lado, me ahorré un rasurado, un enema, un goteo de oxitocina artificial para acelerar las contracciones que hubiera causado contracciones más dolorosas e intensas, epidural y posible episitiomía. Además de, entre otras cosas, el estar tumbada en una camilla con las piernas abiertas y expuesta a que cada dos por tres una persona diferente me hiciera un "tacto" vaginal, soportando la molestia de las contracciones en la misma postura, sin poder comer, ni beber...

Es posible tener un parto natural y humanizado en el hospital, en algunos hospitales se respeta a la parturienta y sus ritmos, pero en España todavía son muy pocos y hay que tener suerte, como la que han tenido mis amigas mallorquinas, quienes han parido todas en el hospital de Manacor. En Mallorca también se respeta el parto natural en el hospital de Son Llatzer y últimamente en el de Inca, donde ahora hay hasta una bañera de partos.

Yo he parido en Madrid, donde la mayoría de los hospitales salvo unos pocos, tienen unos rígidos y duros protocolos hospitalarios que respetan muy poco a la parturienta, y mucho menos al bebé. A la mujer que va a dar a luz se la trata como a una enferma, se le sienta en una silla de ruedas y luego se la tiene tumbada (que es como más duelen las contracciones) con las piernas abiertas, sin poder comer ni beber, mientras que a cada rato aparece alguien para hacerle un tacto.

Al dar a luz en mi casa, pude disfrutar de estar con mi pareja donde me iba apeteciendo en cada momento, del calorcito de nuestra cama, del olor familiar a incienso, de entrar y salir de la bañera, de comer y beber cuanto y cuando quisiera (aunque estando de parto se me fue el apetito), de cambiarme de postura las veces que lo necesité, de la pelota de partos (¡bendita!), de tomarme mi zumito de placenta... y sobre todo, Nur nació en un entorno mínimamente agresivo para ella, donde las luces brillaban muy tenues, las voces y los sonidos eran suaves y amorosas, y donde el contacto con su madre fue facilitado desde el primer momento, pudiendo dormir juntas, en la misma cama, piel con piel, para que su llegada a este mundo se realizara suavemente...

Mis amigas me preguntan si dolió...
Durante los nueve meses del embarazo, intenté preparame para un parto sin dolor, placentero y gozoso (también me preparé mentalmente por si finalmente tenía que ir al hospital, aceptándolo de antemano, pues hubiera sido por causa mayor), pero sobre todo, quise llegar al día del parto relajada y con conciencia. Creo que este punto es el más importante. Se puede parir en un hospital con mucha conciencia, y tener un recuerdo maravilloso de ese momento.

Así que sobre el dolor puedo decir que a mí sí me dolieron las contracciones, y que mi parto fue diferente a cualquier cosa que hubiera podido imaginar... no necesité puntos, y para mí fue naturalmente maravilloso. Humano, salvaje, íntimo y misterioso. Un rito de pasaje del alma, una iniciación, cuya forma no se revela hasta que se vive, con conciencia, con intensidad, con amor.

Hablando de mi experiencia personal, sí hay dolor, pero no tiene por qué haber sufrimiento. El trascender el dolor, el ir más allá de una misma, del miedo, de la idea preconcebida de cómo debe ser el parto, de nuestras creencias... es una iniciación que merece ser vivida con toda la conciencia, con cada célula y con cada centímetro de piel que se estira y en algunos casos llega a romperse... como la estructura emocional de la mujer, que ya se convierte en madre para toda la vida.

Me gusta mucho cómo habla del parto Laura Gutman, psicoterapeuta especializada en maternidad, lactancia y vínculos familiares y autora de varios libros muy recomendables para mamás y futuras mamás. Este es un extracto de su libro "La maternidad y el encuentro con la propia sombra":

"[...] Es una pena que la mayoría de los partos los atravesemos con muy poca conciencia de nuestros poderes y limitaciones, ya que vivirlos a pleno nos permitiría también quebrarnos a pleno. Porque el parto es eso: un corte, una apertura forzada, igual que la irrupción de un volcán que gime desde las entrañas y que al despedir sus partes profundas rompe necesariamente la aperente solidez, creando una estructura renovada. [...]
Atravesar un parto es preparase para la erupción del volcán interno, y esa experiencia es tan avasalladora que requiere mucha preparación emocional, apoyo, compañía, amor, comprensión y valor por parte de la mujer y de quienes pretenden asistirla.

De manera lamentable, hoy en día consideramos el parto como un acto puramente corporal y médico. Un trámite que, con cierta manipulación, anestesia para que la parturienta no sea un obstáculo, drogas que permiten decidir cuándo y cómo programar la operación, y un equipo de profesionales que trabajen coordinados pueda sacar al bebé corporalmente sano y felicitarse por el triunfo de la ciencia. Esta modalidad está tan arraigada en nuestra sociedad que las mujeres ni siquiera nos cuestionamos si fuimos actrices de nuestro parto o meras espectadoras. Si fue un acto íntimo, vivido desde la más profunda animalidad, o si cumplimos lo que se esperaba de nosotras."